Hoy, 1 de diciembre, es el Día Mundial de la Lucha contra el VIH/Sida, una fecha que nos recuerda la necesidad de prevención, concientización y respeto. Pero este año, el recordatorio viene con una alarma sanitaria que no podemos ignorar: los casos de sífilis crecieron un 38% en Mendoza en apenas un año.
Esta cifra, que nos lleva a más de 1.500 infecciones detectadas, es mucho más que un dato estadístico; nos advierte sobre un profundo retroceso en la salud sexual de nuestra sociedad. La sífilis, una enfermedad curable y prevenible, está escalando a niveles históricos porque la principal barrera de protección, el uso del preservativo, se ha relajado, especialmente entre los más jóvenes.
El aumento de la sífilis es una advertencia directa e ineludible sobre el riesgo de rebrote del VIH. Ambas enfermedades de transmisión sexual (ETS) comparten las mismas vías de transmisión y son indicadores de una circulación silenciosa que se alimenta de la falta de información, la vergüenza para realizarse chequeos y la creencia errónea de que estas enfermedades pertenecen al pasado. La sífilis, además, puede avanzar sin síntomas, lo que convierte a la persona infectada en un transmisor involuntario.
Para San Rafael y el sur provincial, el mensaje debe ser de urgencia. La accesibilidad a la prevención y al diagnóstico nunca fue tan fácil.
En el Día Mundial de la Lucha contra el VIH, el sistema de salud mendocino nos está gritando: «Mendoza Elige Saber». Nuestra responsabilidad individual es clave para frenar esta epidemia. Un diagnóstico a tiempo salva vidas, evita contagios y, en el caso de la sífilis, permite una cura total.
El miedo y la ignorancia son el peor combustible para estas enfermedades. La ciencia y la prevención están de nuestro lado. Dejemos de mirar para otro lado: el preservativo es el escudo y el testeo es la linterna. En esta fecha crucial, el compromiso con la salud sexual es un acto de responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia toda nuestra comunidad


