La laguna de las Salinas del Diamante en riesgo de secarse por completo

La situación de la laguna de las Salinas del Diamante se agravó aún más en el último año y obligó a realizar un operativo para rescatar los peces que habitan este espejo de agua, que alguna vez supo tener 3.100 hectáreas y hoy apenas resiste en unas 20 hectáreas, en la parte más profunda de ese terreno.
Ubicada a unos 15 kilómetros en línea recta de El Nihuil, en 2001 esta área fue declarada reserva natural protegida por su riqueza ictícola y de avifauna. Además es considerada junto a Llancanelo y Payunia como las regiones de la estepa patagónica mendocina.
Aunque desde hace varios años la laguna ha ido en retroceso por la sequía, que ha hecho que sus arroyos aportantes de agua dejen de proveer la laguna, en el último período el retroceso se hizo más evidente. Quienes participan del monitoreo, aseguran que del año pasado a este el espejo se redujo dos tercios.
La posibilidad de que la laguna se seque está presente. “Por como viene evolucionando en los últimos años, este es el más crítico, entendemos que puede llegar a secarse, el agua está muy acotada a un rincón que es la zona más profunda. El año pasado a esta misma fecha la evaluamos y se ha reducido por lo menos dos terceras partes de lo que era”.
El mayor capital ictícola de la laguna es el pejerrey patagónico, que solo habita en este lugar, en El Nihuil y Llancanelo. También están las percas, que son el mayor número. Los pejerreyes han sido llevados a la estación piscícola del Club de Pescadores San Rafael (en El Nihuil) y las percas a El Carrizal, donde se espera que por ser especie que consume peces más pequeños, contribuya a mantener la cadena en el lugar.
Gustavo Solá, de la División Náutica de la Dirección de Recursos Naturales, explicó en FM Vos (94.5) y Diario San Rafael que la laguna “fue declarada área protegida en 2001 con 3.100 hectáreas y hoy son 20 hectáreas. El trabajo es evaluar semanalmente las condiciones de la laguna e ir rescatando peces para evitar mortandades”.
El destino de la laguna es negro si se tiene en cuenta el inexorable retroceso que tiene desde hace años, de hecho es controlada desde 2005.
Solá añadió que “el operativo es con dos especies nativas, el pejerrey patagónico es una de ellas, y para nosotros tiene un alto valor biológico. Trabajamos en conjunto con el Club de Pescadores de San Rafael e Hinisa-Hidisa en tareas de conservación de especies nativas, priorizamos el rescate del pejerrey, si bien trasladamos todo lo que capturamos; los estamos dejando en las instalaciones del Club de Pescadores para el día de mañana poder repoblar, en caso de que se recupere la laguna”.
El trabajo es muy complejo porque quien haya recorrido esa zona, sabe que allí cada vez domina más el barro y menos el agua.
La situación de este espejo de agua, que además de peces sirve de bebedero y lugar de alimentación a otras especies como los flamencos, es grave. “Es una pena –dijo Solá– porque es una zona que por sus características fue creada como área protegida y es lamentable ver hoy el estado en que se encuentra”.

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