La loable labor de las mujeres tejedoras: un proyecto que nació en plena pandemia

Hace más de dos años, en plena pandemia, surgió el emprendimiento de este grupo de mujeres que dieron vuelo a la imaginación y comenzaron a tejer diferentes prendas y objetos de decoración.
A la sombra de un telar, lograron armar una cooperativa, que hoy es una fuente de trabajo que se expande.
Mariela Rojas, una de sus integrantes, en dialogó con FM Vos 94.5 comentó cuáles son los objetivos de este proyecto al que han denominado «Telar campesino».
«Yo vivo en un paraje que se encuentra a 40 kilómetros del pueblito de El Nihuil. Acá viven solamente 18 familias, y varias mujeres de lugar somos integrantes de este proyecto. Las otras mujeres que forman parte de esto viven en la zona de Los Toldos (Punta del Agua).
Esta iniciativa nació en el año 2020 en la época de pandemia, a través de la técnica del INTA, Paula Diez, quien al ver lo que hacíamos sobre el telar nos propuso armar este proyecto», explicó Mariela Rojas.
«La primera convocatoria fue mediante una financiación de la Fundación ArgenINTA que nos sirvió para conseguir 4 kilos de lana para cada tejedora. Después, el proyecto llegó al Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación, con la que se puedo comprar más lana (25 kilos para cada integrante), una rueca para hilar y hasta una computadora», amplió.
«Todo este proyecto nos trajo enormes beneficios a cada una de las integrantes, ya que antes tejíamos solo por gusto, y hoy comercializamos nuestro trabajo. Esto, sin duda, nos ayuda mucho, más en este tiempo de sequía que perjudicó al campo» añadió Rojas.
Sobre esto, brindó más detalles acerca de las ventas y de un negocio que con mucho esfuerzo, poco se expande. «Vendemos en muchos lugares de San Rafael y Mendoza, mientras estamos terminando de preparar un pedido que nos hicieron desde Buenos Aires. Incluso, tuvimos la posibilidad de venderles a perdonas de otros países. La promoción de nuestros productos la hacemos mediante las redes sociales, nos pueden seguir como ‘Telar campesino’ tanto en Instagram como en Facebook. La ingeniería Paula Diez nos ayuda mucho en este sentido», aseguró la experimentada tejedora.
Por otra parte, relató que la pasión por tejer es el resultado hereditario de una tradición familiar. «Esta práctica es algo que uno aprende de generación en generación, de nuestras abuelas a nuestras madres y ellas a nosotras. Más tarde será el tiempo de nuestras hijas», precisó.
«La lana la compramos y la hilamos en rueca. Ahí nos ponemos a tejer, muchas veces la teñimos con plantas de acá de la región. El teñido consiste en recolectar plantas del campo. Las mismas se hierven y le agregamos sal, vamos probando hasta ver si sale algún color», contó Mariela.
Para finalizar, mostró toda su satisfacción ante los logros que alcanzan con este proyecto día tras día. «Para todas nosotras es una alegría enorme haber podido llegar tan lejos. Somos 20 mujeres, por ahora, en el grupo. Quienes deseen comprar algunos de los productos lo pueden hacer mediante las redes sociales. Estamos agradecidos de toda la gente, que siempre nos alienta para que sigamos trabajando», concluyó.