La lucha antigranizo activa en el Sur con tres aviones y remanente de cartuchos y bengalas de la campaña anterior

El sistema comenzó a operar a mediados de noviembre con tres aviones activos, tormentas mayormente fuera del área cultivada y un pronóstico climático que anticipa menor precipitación para los meses centrales de la temporada.
La campaña de lucha antigranizo en el sur mendocino ya está en marcha y comenzó formalmente el 15 de noviembre, con el registro de la primera tormenta de la temporada. Así lo confirmó el ingeniero Horacio Pessano, quien brindó un detallado panorama sobre el funcionamiento del sistema, el comportamiento de las tormentas registradas hasta el momento, los cambios operativos y las expectativas climáticas para los próximos meses, que serán clave para la actividad agrícola en San Rafael y General Alvear.
Según explicó, noviembre se presentó como un mes típico en términos estadísticos, con una cantidad de tormentas acorde al promedio histórico. “Hemos tenido, a partir del mes de noviembre, un mes típico, digamos, promedio en cantidad de días de tormenta”, indicó, al tiempo que precisó que “aproximadamente son 12 las tormentas que hemos tenido en noviembre”. De ese total, solo en cuatro jornadas fue necesario realizar operaciones aéreas, ya que la campaña se inició a mitad de mes. “Como comenzó el día 15, hemos tenido cuatro días con operaciones aéreas. Esto significa que han volado los aviones esos cuatro días”, detalló.
En cuanto a las características de los fenómenos registrados, Pessano remarcó que no existe un patrón único y que cada tormenta tiene particularidades propias. “Al principio todas las tormentas son diferentes. Hay una aleatoriedad, tanto en la formación como en el desarrollo, como en la duración misma de las tormentas”, señaló. En ese marco, explicó que durante este inicio de temporada se observaron numerosas tormentas severas fuera del área protegida, principalmente en zonas externas al área cultivada. “Este año hemos tenido muchas tormentas en la zona exterior del área protegida o del área de cultivo, tormentas severas con precipitación de granizo”, afirmó.

No obstante, destacó que en varios casos el sistema permitió reducir el impacto del granizo. “Algunas han sido trabajadas y en ellas se ha disminuido el tamaño”, sostuvo, y puso como ejemplo lo ocurrido en sectores como El Usillal, la traza de la ruta provincial 25, Calle Larga y el distrito Cuadro Benegas. En esas zonas, el granizo que precipitó fue de pequeño tamaño. “En principio granizo pequeño, alrededor de entre 5 milímetros, 7 milímetros, sin daño casi y con poco viento”, explicó.
El ingeniero subrayó además que los meses de mayor riesgo aún están por venir. “Sabemos que ahora el mes de diciembre y el mes de enero es cuando tenemos las principales tormentas, las tormentas más severas, más peligrosas”, advirtió. En contrapartida, recordó que octubre, noviembre y marzo suelen presentar eventos de menor intensidad, aunque no están exentos de la caída de granizo. “Noviembre como octubre y luego marzo son meses donde no hay tormentas de mucha severidad, aunque sí puede haber granizo”, precisó.
Otro aspecto abordado fue el desplazamiento de las tormentas, que responde a comportamientos habituales de la región. “Son desplazamientos típicos que van con componente hacia el norte”, explicó, al señalar que muchas de estas formaciones se originan al oeste del área protegida y luego avanzan hacia el norte, atravesando zonas donde no siempre son percibidas con la misma intensidad desde la ciudad. En ese sentido, aportó un dato llamativo sobre la magnitud de la actividad atmosférica. “En cantidad de tormentas respectivas al mes de noviembre, por ejemplo, alrededor de 903 tormentas”, señaló, aclarando que muchas de ellas se desarrollan fuera del área cultivada, lo que explica por qué en zonas urbanas se observan menos eventos.

Respecto a la operatividad del sistema, Pessano confirmó que se mantienen los tres aviones históricos de la provincia. “En principio tenemos tres aviones operativos, son los mismos que ha tenido la provincia desde el año 2004”, indicó. Las aeronaves están basadas en el aeroclub de San Rafael y cuentan con sistemas de siembra de nubes mediante bengalas y cartuchos, además de telemetría y comunicación radial. “Los tres tienen los mismos sistemas de siembra de nubes, es decir, a través de bengalas y cartuchos”, explicó.
En relación al material utilizado, señaló que se dispone de un remanente suficiente de la campaña anterior. “Tenemos todavía el material remanente de la campaña pasada, son bengalas y cartuchos de origen búlgaro”, detalló, fabricados por una empresa que desde hace años produce estos insumos en el país. Además, destacó que el material fue evaluado científicamente. “Se ha demostrado que el material es de buena calidad”, afirmó, tras mencionar estudios realizados en cámaras de nubes de la Universidad Nacional de Córdoba. También explicó que, con el paso del tiempo, la investigación permitió reducir la concentración de yoduro de plata sin perder efectividad. “Siempre se hacen investigaciones y la ciencia va mejorando el producto”, sostuvo.
Consultado sobre los cambios en la operatoria, Pessano confirmó que esta temporada no participa la empresa Weather Modification, aunque el esquema es similar al del año anterior. “Este año se hace una operatoria similar”, explicó, con la operación de radares a cargo de la empresa estatal provincial y los vuelos realizados por la empresa Aviación San Rafael. “Todos son pilotos locales”, remarcó, destacando la experiencia del personal, muchos de los cuales ya formaban parte del sistema hasta el año 2024.
En cuanto al financiamiento, precisó que el costo total de la campaña está contemplado hasta marzo y figura en el pliego licitatorio. En el caso de San Rafael, el aporte se realiza a través de la boleta de electricidad. “Las personas que aportan aproximadamente el 3% del costo total de su boleta de luz”, explicó, mientras que en General Alvear el esquema es diferente.
Finalmente, confirmó que el sistema operará, en principio, hasta fines de marzo. “Sería hasta fin de marzo”, indicó, aunque recordó que en algunas temporadas se extendió hasta abril, dependiendo del comportamiento climático. Sobre las expectativas para el verano, señaló que los pronósticos anticipan un escenario relativamente favorable. “Se espera menos precipitación, un poco menor precipitación a lo normal”, afirmó, lo que podría traducirse en una menor cantidad de tormentas, aunque advirtió que se trata de estimaciones con márgenes de variación. “Es un pronóstico climático, tiene un margen de probabilidad de ocurrencia”, concluyó.