La “magdalena de Proust” nacional

El hecho de recordar momentos de nuestro pasado –incluso de la niñez más temprana– después de oler o saborear algo, tiene una explicación científica. Y el conocido novelista francés Marcel Proust (1871-1922) tiene una relación muy especial con esta explicación. Además de la calidad literaria de sus obras y su exquisita sensibilidad, Proust es conocido por haber motivado un interés particular de la ciencia en el estudio de los «recuerdos involuntarios», aquellos que sin proponérnoslo son evocados después de experimentar estímulos al azar.
La famosa «magdalena de Proust» explica la experiencia de uno de los personajes literarios del escritor que, cierto día, abrumado por la tristeza, prueba una magdalena mojada en té y es repentinamente transportado a los veranos de su infancia en Combray, un pueblito al noroeste de Francia.
Resulta curioso que un sencillo recurso literario arroje luz sobre ciertos procesos que todavía la ciencia moderna, particularmente al campo de la neurología, no ha logrado descifrar por completo.
Cuando se forman los recuerdos, una región del cerebro llamada hipocampo ayuda a unir las partes de la memoria (la vista, los sonidos, los sabores y los olores) que se han procesado en regiones cerebrales especializadas dedicadas a cada sentido. Más tarde, cuando se experimenta el mismo olor, sabor, imagen o sonido, ya está vinculado a las otras partes de la memoria y así es posible “reactivar” esas imágenes, sonidos, sabores…
En estos críticos momentos de nuestro país, los argentinos buscamos volver a “oler” o “ver” tiempos de bonanza, como los que alguna vez vivimos. Sin creer en aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor” (también hubo malos y pésimos momentos anteriormente), la necesidad de dejar de sentir el desasosiego que desde hace años nos embarga hace que persigamos nuestra “magdalena de Proust” casi a diario. No obstante, debemos saber que solo serán las buenas decisiones y el trabajo de todos los argentinos lo que nos lleve a que los buenos tiempos sean, más que un lindo recuerdo, una realidad.