La misión de llevar agua a los puntos más recónditos de San Rafael

La geografía sanrafaelina se extiende mucho más allá de lo que muchas veces imaginamos. A kilómetros y kilómetros del casco urbano de la Ciudad aún quedan muchos crianceros en el secano que luchan día a día por llevar adelante su actividad y tener una mejor calidad de vida.
Lejos del asfalto o de las comodidades que se consiguen en derredor del Kilómetro Cero, son muchos los puesteros que viven con necesidad de acceder a los servicios básicos. Uno de ellos es el agua, tanto para riego como para consumo, ya que en los parajes es bastante complejo poder acceder a fuentes del vital elemento.
En este sentido, desde el 2017 y en el marco del proyecto Prohuerta, se están llevando adelante diferentes propuestas para poder brindar acceso al agua a los crianceros.
Por estos días, especialistas del INTA estuvieron visitando diferentes experiencias que permitieron dotar del agua a los puestos.
Desde el Instituto explicaron que “se están llevando a cabo monitoreos de proyectos especiales. El lunes 6 se visitó un proyecto de acceso al agua para usos múltiples en El Salitral donde se está trabajando con 21 familias de diferentes puestos”.
En el mismo sentido plantearon que “el martes 7 se realizó la visita a puesteros de Los Toldos y Arroyo Los Patos en Punta del Agua, quienes también participan en un proyecto de acceso al agua para usos múltiples”.
Estas iniciativas se enmarcan dentro de un plan nacional del INTA que viene desarrollando proyectos en distintos puntos del país para ayudar a los productores rurales a desarrollar sus actividades y tener una mejor calidad de vida.
Uno de ellos se denomina Prohuerta y consiste en la realización de obras de infraestructura para mejorar el acceso al agua para consumo y otros usos
Además de brindar agua potable se recolecta agua para huerta, se capta aguas de vertientes, se construyeron molinos e incluso se trabaja en tanques australianos para acumular agua para las épocas más complejas.
Dentro de los proyectos también se impulsan las huertas para lograr la mejora de autoproducción de alimentos con cerramientos, riego por goteo, tela y palos.
“Hace años que veníamos con problemas con el agua, ahora teniéndola en casa mejora la calidad de vida de toda la familia, principalmente para los chicos”, cuentan los beneficiarios de la propuesta.