El economista José Vargas analizó el impacto de las medidas de alivio financiero, el crecimiento de los créditos otorgados por billeteras virtuales y las perspectivas para los próximos meses.
La morosidad en el sistema financiero dejó de crecer al ritmo que venía mostrando en los últimos meses, aunque el nivel de endeudamiento de familias y empresas continúa siendo un motivo de preocupación. Así lo explicó el economista José Vargas, quien analizó para Diario San Rafael y FM Vos (94.5) el impacto que puede tener la ley de alivio financiero impulsada por el Gobierno de Mendoza y sancionada por la Legislatura provincial.
Vargas señaló que, incluso antes de la sanción de la normativa, buena parte de las entidades bancarias ya venía trabajando con sus clientes que presentaban atrasos importantes en sus pagos. El objetivo, explicó, era evitar que esas deudas terminaran convirtiéndose en incobrables mediante refinanciaciones con mejores tasas, mayores plazos y condiciones más accesibles.
En ese contexto, sostuvo que la medida provincial funciona como un incentivo para las entidades financieras. “El gobierno provincial avanzó con un alivio, es decir, un alivio no directamente para los endeudados, sino un alivio para las entidades bancarias”, explicó.
Según detalló, el beneficio para los bancos está vinculado a una reducción de determinados costos impositivos, mientras que la condición es que las entidades otorguen mejores condiciones de refinanciación a los deudores. La normativa impositiva de Mendoza contempla distintos tratamientos para operaciones financieras e instrumentos alcanzados por el Impuesto de Sellos.
Para Vargas, estas herramientas constituyen un incentivo adicional para intentar contener un problema que se fue profundizando a partir del aumento de las tasas de interés y del menor ingreso disponible de las familias.

Tasas de interés, menor ingreso disponible y el rol de las billeteras virtuales
El economista planteó que el escenario actual comenzó a configurarse desde fines del año pasado, cuando se produjo un fuerte incremento de las tasas de interés. A esto se sumaron los costos financieros y el menor margen de ingresos disponibles de los hogares. “Se transformó lamentablemente en un combo que terminó esta situación con altísimos niveles de mora”, afirmó Vargas, quien agregó que la problemática no se limita a las familias, sino que también alcanza al sector empresario.
Dentro de este panorama, puso especial atención en el papel que comenzaron a tener las billeteras virtuales. Según explicó, estas plataformas ampliaron las posibilidades de acceder a financiamiento para personas que no están bancarizadas o que ya tienen dificultades para obtener nuevos créditos a través del sistema tradicional. “Las billeteras profundizaron mucho más esta situación”, sostuvo.
Vargas advirtió además sobre el costo que pueden alcanzar algunos de estos financiamientos cuando se produce una refinanciación. “Hay tasas que superan el 700, 800 por ciento anual”, afirmó, al referirse a determinadas simulaciones realizadas sobre productos ofrecidos por billeteras virtuales.
El economista consideró que se trata de una situación especialmente delicada porque quienes recurren a este tipo de financiamiento muchas veces ya tienen limitada su capacidad de endeudamiento en otros instrumentos, no cuentan con una entidad bancaria o directamente no están bancarizados.
Freno a la morosidad y perspectivas para el próximo año
En cuanto a la evolución reciente de la morosidad, Vargas señaló que el crecimiento se habría detenido. A su entender, la reacción de los bancos y medidas de alivio como la impulsada por el Gobierno contribuyeron a evitar una profundización del problema. “Por ahora la situación se ha frenado, se ha detenido, los bancos han ido actuando en consecuencia”, manifestó.
De todos modos, aclaró que detener el crecimiento de la morosidad no significa que el problema esté resuelto. Para Vargas, la posibilidad de que los niveles de endeudamiento comiencen a reducirse dependerá en buena medida del comportamiento de la economía durante los próximos meses.
En particular, puso el foco en el inicio de 2027. “Dependerá mucho de cómo arranque la política económica el año que viene”, sostuvo, al considerar que el primer trimestre será determinante para observar cómo evolucionan las distintas variables que inciden sobre la capacidad de pago de familias y empresas.


