El Municipio de San Rafael dispuso hacer cumplir la ordenanza vigente en virtud de generar un ordenamiento del comercio en el microcentro. Tal como se efectuó semanas antes en zonas de Rama Caída, donde se solicitó el cese de la actividad a comerciantes que tenían puestos a la vera de rutas nacionales y provinciales, se avanza ahora con la misma disposición sobre quienes cuentan con puestos fijos en veredas del centro. Tras los procedimientos del lunes, los comerciantes fueron recibidos por el secretario de Gobierno, Paulo Campi, quien les propuso un plan conjunto para consensuar su reubicación, no pudiendo mantenerse de manera fija en las veredas céntricas. “La intención es que puedan seguir trabajando pero dentro de los parámetros legales”, indicaron desde la comuna. La opinión de los vendedores “ambulantes” Ayer martes en la mañana, un grupo de vendedores ambulantes se acercaron al Municipio a buscar alguna solución, ya que mediante denuncias de la Cámara de Comercio y aplicando la ordenanza que prohíbe se instalen en lugares fijos, fueron retirados del centro de la ciudad. Con ánimos algo caldeados, decidieron luego hacer un corte de calle. En diálogo con Diario San Rafael, Arantxa Leiva, una de las vendedoras afectadas por la situación que –en su caso– vende anteojos y medias, explicó que el lunes el Municipio les había ofrecido gratuitamente carros identificados, a fin de que ellos caminen por las calles (sin puesto fijo) para que trabajen de manera más formal. No obstante, ayer los carros no estaban y eso fue lo que detonó las fuertes quejas. “Nos iban a armar un carro de un metro por un metro, nos iban a cobrar un impuesto por mes y ahora nos dicen que ‘se va a ver si se puede llegar a hacer, si se puede llegar a solucionar, que demostremos que queremos caminar, que estamos dando vueltas’, y nosotros la voluntad la tenemos, pero hay varios vendedores que se han quedado en casa”, dijo. Adelantó que de no llegar a ese carro, no tendrán más alternativa que volver a colocarse en el piso. “Somos 60 vendedores ambulantes y quedó un acuerdo para 30 carros, para los vendedores que llevamos más años”, expresó y agregó: “Lamentablemente tenemos que seguir trabajando, si fuera por mí me quedaría en mi casa limpiando, mandando a mis hijos a la escuela, pero no, yo tengo que llegar, cocinar, mandar a las nenas a la escuela porque vivo de esto”. Aseguró que los puestos fijos impiden conflictos entre vendedores porque cada uno ya tiene su espacio, aunque esto claramente perjudica el comercio cercano que paga impuestos y tasas municipales, sueldos a empleados y alquila un local comercial con todo lo que implica. Sergio Salas, quien lidera al grupo de vendedores dijo “está muy mala la situación, la Municipalidad nos dice que quieren controlar un poco la calle, pero controlar es una cosa y quitar la libertad de trabajo es muy difícil; hay muchas familias, muchos niños; se hace difícil y chocante, nosotros no queremos llegar a esto, queremos tener buen diálogo con la Municipalidad”. “Hay que dejar laburar, está difícil, si no llega el momento en que no sabemos qué hacer, yo tengo que ir y vender medias para llevarle un plato de comida a mis hijos”, remarcó. Los vendedores se manifestaron cortando la mano sur de la primera cuadra de Av. Yrigoyen, y tras cruzar palabras conciliatorias con autoridades policiales decidieron deponer la actitud.







