La “nueva normalidad” volvió a traer las malas costumbres viales

A la hora de generar cambios culturales en una comunidad y hacerla evolucionar en aspectos que le son negativos y preocupantes, especialistas de la cognición estiman que la repetición de conceptos positivos, sumada a la presentación y demostración de experiencias empíricas, son una buena herramienta para lograr el objetivo. En términos llanos, esto es: percutir en la conciencia de los integrantes de una comunidad para que aprendan y aprehendan las conductas que los llevaran a mejorar en cierta materia y que, a través del muestreo de los resultados empíricos que esas mismas conductas positivas han generado en quienes ya las practican o en otras comunidades, esas personas puedan fijar en su comportamiento aquello que va a generar el cambio para superar la problemática en cuestión.
Sin embargo, existen aspectos o problemas sociales que parecen no ser sensibles a estas técnicas. Uno de ellos, quizás el más evidente y preocupantemente dañoso, es la inseguridad vial y su correlato con las malas conductas que los argentinos evidenciamos en ese ámbito.
El 2020, con la llegada de la pandemia de Covid-19 y las cuarentenas que decretaron las diferentes administraciones gubernamentales, fue el año más bajo en muertes viales de las últimas dos décadas en Mendoza.
Sin embargo, la vuelta a la “nueva normalidad” ha mostrado que la mala conducta vial y la siniestralidad están lejos de ser erradicadas. Como dato evidente, el último fin de semana largo –el de Semana Santa– en toda la provincia la Policía labró casi 2.000 actas por infracciones de tránsito y se multó a más de 100 conductores que manejaban con un nivel de alcohol en sangre por encima del permitido por la ley. Además, las cifras de lesionados y muertos han vuelto a estar en los niveles históricos.
Habitualmente en este espacio reclamamos a la clase dirigente solucionar los problemas que nos aquejan como nación, pero en esta materia particularmente, el compromiso y las manos a la obra deberían ser –sobre todo– de la sociedad civil y, por ahora, los mismos no parecen ser los suficientes.