La pandemia aún no terminó

En nuestra edición de ayer destacábamos el trabajo del científico mendocino Walter Manucha en el estudio de las consecuencias que deja la infección de Covid-19 en el organismo humano.
En la búsqueda del fin de la pandemia, son varios los aspectos que investigan los especialistas, entre ellos el llamado “long covid”, que es una forma persistente del virus de la que poco se sabe.
La Organización Mundial de la Salud señaló en un reciente documento que si bien el número exacto de personas que experimentan las secuelas a largo plazo de Covid-19 no está claramente definido, se han descrito síntomas y complicaciones posteriores a la enfermedad tanto en pacientes atendidos en hospitales como en pacientes que no necesitaron ser atendidos en los sistemas de salud. Entre los síntomas más comunes se encontraron fatiga, dificultad para respirar, disfunción cognitiva y pérdida de la memoria. Pero no se descarta que en algunas personas el virus provoque secuelas graves a largo plazo. Por eso la OMS sostiene que es necesario que los gobiernos reconozcan estas secuelas y también que garanticen el acceso a los servicios de salud de todos esos pacientes.
Por otra parte, estos casos deben llevar a reflexionar a la población en general sobre la necesidad de seguir cumpliendo con todas las medidas de prevención. Hay que poner especial atención en los ambientes cerrados para asegurarse de que tengan flujos de aire adecuados para que se renueve el aire con el fin de reducir la transmisión del virus por aerosoles. En ese sentido, no está de más recordar que hay suficiente evidencia científica que confirma que, en rigor, los casos de contagios se dan principalmente en interiores mal ventilados.
El avance de la vacunación en nuestro país ha dado muy buenos resultados. La baja cantidad de infectados y de hospitalizaciones confirman que se marcha por buen camino, pero no se debe bajar la guardia. Todavía no se ha declarado el fin de la pandemia y, por lo tanto, hay que continuar con los cuidados. Si sabemos que las personas tienen mayor riesgo de contagiarse cuando comparten el aire de un espacio cerrado, entonces hay que evitar ese tipo de situaciones.