Desde organizaciones proteccionistas advierten que, pese a la ordenanza municipal y la ley provincial, el uso de fuegos artificiales continúa generando graves consecuencias sociales, emocionales y de seguridad, y reclaman mayor conciencia y educación comunitaria.
La llegada de las celebraciones de Fin de Año vuelve a poner en el centro del debate el uso de la pirotecnia en San Rafael y en distintos puntos de la provincia. A pesar de la existencia de una ordenanza municipal y de una ley provincial que limita determinados productos, los estruendos volvieron a escucharse durante Navidad y se espera que la situación se repita en Año Nuevo. Desde el ámbito proteccionista y social, advierten que el problema no se limita únicamente a los animales, sino que afecta de manera directa a niños con autismo, bebés, personas mayores y familias enteras que padecen las consecuencias de una práctica que consideran innecesaria y peligrosa.
Sandra Mercado, integrante de la organización Al Recreo, expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 su preocupación por la reiteración de estas conductas y remarcó que se trata de una problemática que se repite año tras año. “Segurísimo que esta charla podría haber sido la misma hace 7 días atrás, porque nada cambia”, señaló al referirse a los festejos de Navidad y a lo que se espera para el cierre del año.
Desde su experiencia personal, Mercado explicó que vive de manera directa las consecuencias del uso de pirotecnia. “Particularmente soy una damnificada porque como proteccionista me quedé con algún que otro tránsito que ahora es permanente”, afirmó, al tiempo que explicó que muchos animales rescatados quedan con secuelas emocionales tras haber sufrido abandono y maltrato. “Algunos de esos tránsitos quedan con secuelas emocionales y se vuelven locos con los ruidos, las motos, la tormenta, la pirotecnia. Me la paso encerrada en el baño con la perra”, relató.
En ese sentido, Mercado insistió en que el eje central del reclamo pasa por la educación y la toma de conciencia social. “No pierdo las esperanzas de seguir trabajando, pero trabajando muy profundamente en que la gente tome conciencia. Es educación”, subrayó. Según explicó, el problema no es el desconocimiento de las consecuencias, sino la falta de empatía. “Mi vecino sabe que tengo una perra que sufre, que la vecina de enfrente tiene dos que sufren, que hay un niño autista en el barrio y personas mayores. Saber, sabe. El desafío es la ignorancia”, afirmó.

La referente de Al Recreo remarcó que el impacto de la pirotecnia trasciende ampliamente el ámbito animal. “No estoy hablando solo de animales. Un bebé de 3 meses no sabe qué pasa cuando le explota un ruido en la vereda. Una persona con Alzheimer no entiende qué está pasando”, expresó. En esa línea, agregó que “los que sufren, sufrimos todos, porque sabemos que esto no está bien y que la pirotecnia nunca estuvo bien”.
Mercado también hizo referencia a los riesgos concretos que implica la manipulación de fuegos artificiales. “Hay personas que tienen 3 dedos menos por haber explotado un cohete”, señaló, y recordó distintos episodios de incendios provocados por pirotecnia mal utilizada. “He visto noticias donde una cañita voladora prendió fuego la casa de un vecino”, sostuvo, al tiempo que calificó la situación como “demasiado desafío a la ignorancia”.
Otro de los puntos que cuestionó es la responsabilidad de los adultos en el acceso de niños y adolescentes a estos productos. “La pirotecnia es cara, los niños no la pueden comprar solos. Hay un adulto que le está dando la plata, hay un adulto que está comprando”, afirmó, y recordó que en San Rafael existe una ordenanza y a nivel provincial una prohibición parcial. “Recemos para que nacionalmente y mundialmente la prohíban”, manifestó.
La integrante de Al Recreo recordó además que el reclamo por la pirotecnia cero no es nuevo. “Hace más de 8 años atrás ya se pedía en la Municipalidad que se avanzara con esto. No es un capricho de ahora”, indicó. Sin embargo, reconoció que los controles resultan insuficientes frente a la venta ilegal y a la falta de compromiso social.
Sobre las críticas que suelen recibir quienes reclaman por esta problemática, Mercado fue contundente. “No se trata de que somos unas caprichosas. A mí en el barrio me dicen la caprichosa de los perritos, pero esto no es solo por los animales”, expresó. “Pido por favor que no tiren pirotecnia por los niños, por los abuelos, por los bebés, por los pajaritos que se caen de los árboles”, agregó.
Finalmente, Mercado dejó un mensaje de cara al nuevo año, apelando a un cambio cultural profundo. “Deseo un 2026 con mucha más empatía, con mucha cultura animal y con mucho respeto entre nosotros. Que evolucionemos como seres y que seamos felices”, concluyó.







