La pobreza multidimensional y el futuro

El mes pasado, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina publicó su informe “La pobreza más allá de los ingresos” referido al periodo 2010-2019.
El Estado argentino mide oficialmente la pobreza a través de los ingresos corrientes de los hogares. Esta medición monetaria se apoya en el supuesto de que la población logra a través de los ingresos del hogar acceder a los bienes y servicios necesarios para garantizar un nivel de bienestar económico normativamente aceptable. Sin embargo, existe cada vez más consenso en que la pobreza es multidimensional y que en su medición debe tenerse en cuenta, además de los ingresos monetarios, el grado de acceso o cumplimiento a un conjunto de derechos socio-económicos-ambientales considerados internacionalmente como un piso para el progreso social general (vivienda digna, educación, medio ambiente saludable, salud).
El reciente informe de la UCA concluye que “en los últimos dos años, los niveles de pobreza multidimensional han alcanzado el punto máximo en la última década. Esto se explica por las condiciones de un contexto económico que tuvieron no solamente un fuerte impacto sobre los ingresos de los hogares, sino también sobre su capacidad de acceder aspectos clave en términos de desarrollo humano, como la alimentación, medicamentos, atención médica o al empleo y la seguridad social” y que “en un contexto de fuertes desigualdades estructurales se refleja la persistencia de altos niveles de pobreza multidimensional”.
El pormenorizado trabajo del Observatorio –que se recomienda analizar con detenimiento y compromiso– permite entender estos aspectos, altamente preocupantes en el marco de la realidad nacional y, a la vez, acentúa dos claves en las que hay que seguir trabajando desde las políticas públicas: atacar la pobreza multidimensional y tratar de eliminar las desigualdades que nos atraviesan de forma lacerante como comunidad.