La preocupante fragilidad de las democracias

Las imágenes aún conmocionan: una turba de partidarios del aún presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arrollando a las fuerzas de seguridad y tomando por asalto el Capitolio para evitar la consagración de Joe Biden como nuevo primer mandatario del país más poderoso del mundo. Los hechos dejaron a las claras que, como dijo el propio Biden horas después, “la democracia es frágil”, aún en el país que se autotitula como el más respetuoso de las instituciones republicanas.
En 2018, los politólogos estadounidenses Steven Levitsky y Daniel Ziblat hicieron un pronóstico que hoy se patentiza en la realidad cuando publicaron el libro «Cómo mueren las democracias», donde explican los problemas de gran parte de las democracias representativas y cómo muchos países antaño democráticos se desmoronan por la presencia de dirigentes con creciente animosidad y escasa efectividad –por incapacidad o conveniencia– en la consecución del bien común.
El libro advierte que «todas las democracias son frágiles» y revela elementos comunes a los procesos democráticos que vislumbran carencias desde los ’70 hasta hoy. Los autores pusieron como ejemplo a Venezuela y Nicaragua, pero situaciones similares se han presentado en Hungría, Turquía, Polonia, Perú y Filipinas. Luego vinieron los ejemplos de Ecuador y Chile en 2019, y ahora el propio Estados Unidos.
Debilitamiento de los cuerpos legislativos, manipulación de la Justicia, censura y operaciones interesadas de los medios de comunicación y reforma de reglas políticas, entre otras, son las causas que los autores observan como comunes en la erosión de dichos sistemas políticos.
La corrupción generalizada, sumada a las condiciones económicas –muchas de ellas generadas por las viejas recetas de organismos intervencionistas como el FMI o por el statu quo construido en economías históricamente injustas en la distribución de la riqueza–, lleva a que muchos ciudadanos comiencen a dudar de los beneficios del sistema democrático. En el medio, siempre y en todos los países, personajes que buscan acaparar esas energías para llevar agua hacia su molino de poder.