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La prevención de desastres requiere planificación, políticas públicas y responsabilidad ciudadana

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La periodista, docente e investigadora Gloria Bratschi advirtió que muchos desastres pueden evitarse si se identifican los riesgos con anticipación. También destacó el papel de los medios de comunicación, la capacitación de la población y la evidencia científica frente al cambio climático.

Los desastres no siempre son inevitables. Para la periodista, docente e investigadora Gloria Bratschi, la clave está en trabajar sobre los riesgos antes de que se conviertan en emergencias, mediante políticas públicas, planificación urbana y una mayor preparación de la sociedad. Durante una entrevista con Diario San Rafael y FM Vos (94.5), sostuvo que la prevención debe ocupar un lugar central en las decisiones de los gobiernos y en la vida cotidiana de la población. «Lo que hay que trabajar es en prevención», afirmó al explicar que un desastre es, en definitiva, un riesgo que no fue gestionado. En ese sentido, señaló que el riesgo surge de la combinación de una amenaza, que puede tener origen natural o tecnológico, y el grado de vulnerabilidad de las personas y las comunidades expuestas.

Por eso, consideró que no alcanza con actuar cuando el problema ya se produjo. La gestión integral de reducción de riesgos debe anticiparse a los acontecimientos y contemplar tanto las amenazas como las condiciones que pueden agravar sus consecuencias. «No es cuestión de hablar del desastre solamente, sino de evitar que ocurra o minimizar sus consecuencias», expresó. Además, remarcó que la información destinada a la población debe difundirse con suficiente anticipación, y no únicamente cuando la emergencia ya está en marcha.

Bratschi explicó que distintos países, entre ellos Chile, Colombia, México y Japón, trabajan en políticas orientadas a reducir los riesgos y evitar pérdidas humanas y económicas. Para ilustrar la importancia de estas decisiones, mencionó el caso de las poblaciones que viven en zonas inundables y la necesidad de intervenir mucho antes de que se produzcan las crecidas. En ese marco, planteó que la planificación urbana debe considerar las características de los terrenos y las amenazas existentes. Construir un barrio cerca de una ladera inestable o en un sector con problemas en el suelo puede generar situaciones de riesgo que se manifestarán con el paso del tiempo. «Si estamos haciendo, por ejemplo, un barrio, ver que no esté cerca de una ladera inestable», señaló al describir cómo deberían contemplarse estos factores desde el inicio de cualquier proyecto.

La investigadora también advirtió que las dificultades actuales están relacionadas con procesos de desarrollo que se produjeron durante muchos años. El crecimiento de la población, la concentración urbana y las exigencias sobre la infraestructura de servicios generan nuevas complejidades que deben abordarse de manera integral. En lugar de atribuir las responsabilidades exclusivamente a quienes toman decisiones en el presente, sostuvo que se trata de una problemática colectiva y acumulada a lo largo de distintas generaciones. «No, somos responsables todos», afirmó.

En relación con Mendoza, donde los sismos forman parte de las amenazas que deben contemplarse, destacó la importancia de incorporar la gestión del riesgo a las decisiones cotidianas y a las políticas de desarrollo. También mencionó la necesidad de prestar atención a la infraestructura y a las condiciones que pueden incrementar la vulnerabilidad de las comunidades.

Para la periodista, docente e investigadora Gloria Bratschi, la clave está en trabajar sobre los riesgos antes de que se conviertan en emergencias, mediante políticas públicas, planificación urbana y una mayor preparación de la sociedad

El papel de la comunicación ante las emergencias

El interés de Bratschi por la comunicación de los desastres comenzó a partir del terremoto de 1985, cuando trabajaba en Radio Medellín. Aquella experiencia la llevó a reflexionar sobre la manera en que se informaba a la población y sobre la posibilidad de que determinados mensajes agravaran la incertidumbre y el temor. A partir de ese recorrido, buscó apoyo en la Comisión Asesora en Salud Mental y participó en trabajos con personas alojadas en albergues, además de colaborar con Defensa Civil en años posteriores. Esa experiencia contribuyó a orientar su especialización y su trabajo voluntario.

Con el tiempo publicó el libro “Comunicando el desastre”, una obra que, según explicó, reúne parte de ese aprendizaje. También participó en actividades junto a las Naciones Unidas y otras organizaciones, en el marco de iniciativas de cooperación y ayuda humanitaria. Desde esa perspectiva, subrayó que comunicar correctamente durante una emergencia es una tarea que requiere preparación, coordinación y responsabilidad. Los medios de comunicación cumplen un papel central porque permiten que la información llegue a distintos sectores de la sociedad y contribuya a orientar las conductas antes de que se produzcan situaciones críticas.

«Los medios tienen una gran responsabilidad y un rol sustancial», remarcó, al agradecer el espacio para abordar estos temas y destacar especialmente el alcance de la radio. La preparación, añadió, debe involucrar a numerosos actores. Mencionó la importancia de trabajar de manera conjunta con universidades, escuelas secundarias, profesionales de la salud mental, especialistas en ingeniería estructural y organismos oficiales. También consideró necesario reforzar la difusión de las recomendaciones que ya existen para actuar frente a diferentes emergencias.

Al referirse a la situación argentina, Bratschi evitó establecer una clasificación tajante sobre el grado de avance del país en materia de prevención. En cambio, destacó el trabajo de quienes se desempeñan en la capacitación de brigadistas y en la preparación de recursos humanos para la protección civil. Entre las estructuras existentes mencionó el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil (SINAGIR), además de organizaciones como la Cruz Roja. Consideró que hay un movimiento de trabajo y capacitación que puede fortalecerse, pero advirtió que la respuesta estatal no puede reemplazar la preparación de cada ciudadano.

«Cuando suceda algo, ¿vamos a tener un bombero para cada uno, un médico para cada uno? Imposible», planteó. Por eso, insistió en que la población debe conocer los riesgos y adquirir herramientas para actuar ante situaciones de emergencia. La especialista también relacionó la necesidad de prevención con los fenómenos asociados al calentamiento global. Señaló que las amenazas no aparecen de manera aislada y que una comunidad puede enfrentarse a inundaciones, incendios, problemas vinculados con el fenómeno de El Niño y, al mismo tiempo, mantener su exposición a los movimientos sísmicos.

En ese contexto, cuestionó las posturas que niegan el cambio climático y defendió el trabajo de los organismos científicos y de los centros de investigación. Mencionó al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático como una referencia para conocer los estudios y las evaluaciones elaboradas por especialistas de distintos países.

«No es una improvisación, no es que lo voy a buscar en la IA», sostuvo al explicar que las conclusiones sobre estos fenómenos se apoyan en investigaciones y evidencia científica. Finalmente, Bratschi insistió en que la prevención exige una mirada amplia, capaz de vincular la planificación, la comunicación, la capacitación y la responsabilidad compartida. El desafío, según su planteo, consiste en dejar de concentrar los esfuerzos únicamente en responder a las emergencias y comenzar a trabajar con anticipación para reducir los riesgos y proteger la vida.

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