La joven que representará al centro sanrafaelino surgió de una de las pocas elecciones realizadas este año, en un proceso que combinó tradición, formación y un fuerte acompañamiento familiar y comunitario.
La Ciudad de San Rafael ya tiene a su representante para la Vendimia, en el marco de un calendario que, en la mayoría de los distritos, se resolvió mediante proclamaciones. En este caso, el centro fue uno de los pocos que atravesó una elección formal, con la participación de siete candidatas, y allí resultó elegida Ariadna Agustina Martínez Benegas, quien asumirá la responsabilidad de representar a la Ciudad en la fiesta departamental.
La joven, de 23 años, contó que su candidatura estuvo ligada desde el inicio al Club Deportivo Argentino, una institución con la que mantiene un vínculo profundo y cotidiano. “Toda la vida. Vivo en la misma cuadra que el club, así que estamos ahí desde chiquita”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Esa cercanía territorial y afectiva terminó de sellar una representación que sintetiza pertenencia barrial y compromiso con la comunidad.
Más allá del rol vendimial, Ariadna transita una etapa de definiciones personales y profesionales. Actualmente trabaja en un comercio de celulares y se encuentra cursando la recta final de su carrera. “Me queda un año para recibirme de Seguridad e Higiene”, detalló. Si bien reconoció que el presente año fue complejo, remarcó su intención de finalizar la formación: “Este año ya fue medio complicado, pero ya veremos el año que viene de seguir, de terminar”.
En ese sentido, destacó la importancia de la profesión elegida y su amplia salida laboral. “Muy necesaria; en todos los ámbitos encontrás a un técnico en Seguridad e Higiene”, afirmó, y agregó que se trata de una formación extensa y amplia. La vocación, explicó, surgió tanto de su entorno familiar como de su paso por la escuela secundaria. “Tengo familia que es licenciada en Seguridad e Higiene y en la secundaria hice especialización técnica y tuvimos un área, una materia. Yo me encargué de ese sector y me fascinó”, relató. Esa etapa educativa la transitó en la escuela Mercedes Álvarez de Segura.
El camino hacia la representación vendimial no fue lineal ni planificado. Según contó, la iniciativa surgió a partir del impulso de personas cercanas. “En realidad fue medio raro cómo llegué yo acá. Es una historia, me anotó un amigo”, explicó. A eso se sumó el estímulo de una amiga que ya había vivido la experiencia: “Tengo una amiga que es la reina de Cañada Seca y ella me decía que me tenía que anotar”. Finalmente, el diálogo con el club fue clave para concretar la postulación. “Me dijeron que sí y que estaban para lo que necesitara”.

La Vendimia, sin embargo, ocupa un lugar especial en su historia personal y familiar. “Desde chiquita está eso de las reinas; mi mamá fue fanática, ella está como loca. Es un sueño de ella que yo fuese reina”, confesó, dejando en claro la carga emocional que acompaña este presente.
Respecto al proceso que atraviesan las candidatas, Ariadna destacó el alto nivel general y el sistema de formación que se desarrolla en el departamento. “Este año es muy alto el nivel, tenemos muy buenas capacitaciones”, señaló, y subrayó que San Rafael se distingue en ese aspecto: “San Rafael es uno de los departamentos que más capacitaciones tiene, es de los más completos”. Entre las actividades mencionó clases de vitivinicultura y enología, visitas a bodegas, formación en oratoria y danzas folclóricas. “Tuvimos las primeras dos clases de vitivinicultura y enología, estuvimos visitando bodegas en la facultad y después tenemos clases de oratoria y de danza folclórica”, enumeró.
Sobre las danzas, reconoció que fue un aprendizaje desde cero, aunque con resultados positivos. “La verdad es que yo no estaba muy familiarizada con el baile”, admitió, y detalló que practican cueca, chacarera y gato cuyano. “La que más me gustó a mí, a la que le agarré el ritmo, fue la chacarera, es bastante movida”, expresó.
En cuanto a lo que viene, Ariadna se mostró movilizada por la cercanía de los eventos centrales. La Vía Blanca, el contacto con la gente y la fiesta departamental generan una expectativa difícil de describir. “Toda la vida hemos ido nosotros a ver a las reinas. La verdad es que para mí no sé qué esperarme, me vuelve loca”, sostuvo, y resumió su sentimiento con una frase contundente: “Es algo que me llena el corazón”. También valoró especialmente la posibilidad de un vínculo directo con el público. “Estar en contacto con la gente, que te puedan conocer, eso es muy lindo”, afirmó.
El vestuario fue otro de los aspectos que la sorprendió gratamente. “La verdad es que yo fui y me fascinaron. Yo dije: esto lo tengo que volver a usar en otro evento, sí o sí”, comentó entre risas, dejando atrás los temores iniciales por los colores o diseños.
La emoción alcanzó su punto máximo al recordar la fiesta de la Ciudad. “Acá la fiesta de Ciudad fue una locura. Desde que llegué hasta que me fui, me temblaba todo el cuerpo”, recordó, y proyectó lo que será la instancia final: “Es algo que me emociona mucho”.
Finalmente, dejó un mensaje directo para la comunidad, con la fecha marcada en el calendario. “Ir a esperarlos el 24 de enero. Estoy muy emocionada”, invitó, y cerró con una reflexión que sintetiza su vivencia: “Pase lo que pase, se puede ganar, se puede perder, pero para mí ya es una experiencia hermosa. Lo estoy disfrutando mucho y soy muy agradecida”.







