La joven estudiante de Bromatología fue proclamada el 24 de noviembre y atraviesa una experiencia que define como intensa, marcada por las capacitaciones, el contacto con la gente y la ansiedad de cara a la Vía Blanca y el acto central de la Vendimia.
Julieta Fernández, representante vendimial de Rama Caída, comenzó a vivir de lleno una experiencia que jamás había imaginado y que hoy la encuentra transitando días de intensa actividad, capacitación y exposición pública. Con 24 años, estudiante avanzada de Bromatología y nacida y criada en el distrito, la joven fue proclamada en noviembre y desde entonces su rutina cotidiana dio un giro total.
“Soy de ahí desde que nací”, contó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 al referirse a su pertenencia a Rama Caída, donde vive en una finca ubicada sobre la calle La Vilina. En ese contexto rural, explicó que la movilidad siempre fue un desafío: “Es un tema porque no hay movida ahí, así que hay que ir sí o sí para la ruta o tomar rumbo para el barrio para poder movilizarse al centro”.
Su recorrido educativo estuvo marcado por largos viajes diarios. Realizó toda la secundaria en la Mercedes Álvarez de Segura y luego continuó sus estudios universitarios en la Universidad Nacional de Cuyo, en la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Industria. “En la facu, en colectivo, todos los días a las 7”, recordó. Actualmente se encuentra muy cerca de recibirse: “Me quedan 2 materias para recibirme”, señaló, aunque admitió que los tiempos no siempre se dan como uno espera: “Mi idea era recibirme el año pasado, pero por una cosa o por otra se va postergando”.
El camino hacia la representación vendimial no fue algo buscado de manera directa. Fernández relató que su proclamación se dio tras el contacto de la delegada distrital. “En las reuniones familiares siempre dicen ‘reina’ y yo decía que no, me daba mucha vergüenza”, confesó. Sin embargo, la propuesta la llevó a replantearse la posibilidad: “Me comentaron acerca de la situación y acepté. Es una oportunidad muy linda y quería vivirla”.

Desde ese momento, el cambio fue abrupto. “Yo tenía una vida muy relajada, sin gente, y ahora ha sido un cambio muy grande”, explicó. La exposición pública y el uso intensivo de redes sociales también fueron parte de ese impacto: “Fue un cambio bastante heavy”.
Las capacitaciones forman hoy una parte central de su agenda. En ese sentido, destacó especialmente la formación vinculada a la vitivinicultura. “Las capacitaciones están re lindas, las estamos súper disfrutando”, afirmó, y agregó: “Uno no sabe tanto del tema, pero se va introduciendo de a poco y va aprendiendo las principales actividades de San Rafael”.
La proclamación en Rama Caída se realizó el 24 de noviembre y dejó sensaciones imborrables. “Fue muy linda, una experiencia súper linda, llena de nervios”, recordó. Durante el acto, Fernández brindó un mensaje al público que tuvo una recepción positiva. “A la gente le gustó mucho el mensaje que di, así que quedé súper agradecida y contenta de que haya salido todo lindo”.
De cara a lo que viene, la ansiedad comienza a hacerse sentir. Sobre la Vía Blanca, reconoció que aún no hay definiciones claras: “Todavía no hemos hablado del tema”. Sin embargo, sabe que será uno de los momentos de mayor exposición. En cuanto al acto central, expresó sensaciones encontradas: “Mucha ansiedad, mucha incertidumbre de lo que puede llegar a pasar”. Y comparó la experiencia con lo vivido en años anteriores como espectadora: “Desde el otro lado es mucho más fácil”.
A pesar de los nervios, Fernández tiene claro el valor de lo que está viviendo. “Creo que es una experiencia inolvidable, algo que jamás me hubiera imaginado”, aseguró. Y concluyó con una imagen que resume lo que siente: “Estar ahí adelante con semejante cantidad de gente es chocante”.
Mientras avanza con los preparativos, algunos detalles ya están resueltos. “Los zapatos los tengo asegurados, la ropa no”, comentó entre risas, anticipando que aún quedan pasos por dar en el camino hacia una Vendimia que, pase lo que pase, ya dejó una marca profunda en su vida.







