El comedor “Lucas Ramón”, situado en Cuadro Benegas, no ha podido iniciar su actividad debido a la falta de recursos y donaciones. Su responsable, María Inés Chandía, expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que la situación es crítica, no solo para su espacio sino también para otros comedores de la zona, que atraviesan dificultades similares. “La necesidad es cada vez peor”, advirtió, al tiempo que cuestionó los datos oficiales sobre la disminución de la pobreza en el país.
La historia del comedor comenzó en plena pandemia, cuando María Inés decidió continuar sola tras retirarse de otro espacio solidario. “Arranqué con otro comedor, surgió algún inconveniente, me retiré y arranqué sola. Hasta ahora ya van a ser cuatro años que estoy con el comedor”, relató. En este tiempo ha asistido a 73 personas: “entre ellas niños, adultos y abuelos incluidos”.
Aunque la actividad formal del comedor suele retomarse en marzo, coincidiendo con el inicio del ciclo lectivo, este año eso no fue posible. “A esta altura del año no puedo arrancar con el comedor porque no hay suministro, no hay donaciones, la gente ya no colabora como antes”, señaló. No obstante, sostuvo que continúa ayudando de otras maneras: “Por más que no trabaje con la comida, siempre asisto a alguien con mercadería, o leche, o azúcar, harina, siempre y cuando caiga”.
La tarea, a lo largo del tiempo, fue sostenida mayormente con recursos propios. “Al principio salía del bolsillo mío y de los chicos que arrancaron conmigo. Después se retiraron y quedé yo sola”, comentó. En ese contexto, el sostenimiento del comedor se volvió cada vez más complejo: “Para comprar la carne salía de mi bolsillo, la verdura la conseguía, venía aquí de San Rafael a buscarla, pero con el cambio de gobierno ya las donaciones no están, es más difícil”. Además, indicó que perdió el apoyo de la madrina del comedor: “Surgieron unos problemas con otros chicos, también se retiró”.
“El municipio me avisó que tal vez el mes que viene arranquemos, pero no es seguro”, explicó.
La situación del comedor “Lucas Ramón” no es un caso aislado. María Inés aseguró que “no tan solo en mi comedor, sino en otros comedores también” se repite la misma problemática. En ese marco, cuestionó las cifras oficiales del INDEC sobre la disminución de la pobreza difundidas por el Gobierno nacional. “Si usted camina lo que es mi barrio, yo lo he caminado desde que empecé a vivir en este barrio hace tres años, compré acá, me hice mi casa, pertenezco a la comisión del barrio, conozco a la mayoría y sé la situación que está arrasando la gente”, manifestó.
Chandía recalcó que la crisis no afecta únicamente a los sectores más vulnerables, sino también a quienes forman parte de la clase media: “Lo que más complicado están son la gente de clase media, que seríamos nosotros”. Y alertó sobre el impacto en los más indefensos: “Los que más sufren son los niños y los abuelos porque están en un estado vulnerable”.
En ese sentido, compartió una situación concreta que atraviesa una de las beneficiarias del comedor: “Yo tengo una abuela que usa bolsitas de autonomía que ella la suelta, y hasta ahora se la están dando, pero la vez pasada se estaba quejando porque el PAMI no le mandaba las bolsitas. Es imposible poder comprarla con el sueldo que ella tiene”.
Sobre el lugar donde funciona el comedor, explicó que se encuentra en Cuadro Benegas, en la zona de Estación Pedro Vargas: “Está justamente por donde pasa la carga pesada, que le dicen la ruta de carga pesada. Es más o menos a unos kilómetros de la cancha del cuadro”. El comedor nació dentro de un asentamiento que, con el paso del tiempo, fue creciendo. “Cuando se formó el asentamiento, justamente. Pero ya, gracias a Dios, en tres años ya es un barrio”, dijo.
Consultada sobre el contraste entre la situación que vive y las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que indican una baja de la pobreza del 53 al 38 por ciento en la actualidad, fue tajante: “No, no, nada que ver. A mí me gustaría que el gobierno saliera a recorrer lo que serían los barrios, que la situación no es tan así como dice. Antes uno podía comprar un kilo de pan con un peso y ahora no podés comprar ni un kilo de pan ni azúcar”.

También reflexionó sobre qué le diría al Presidente si tuviera oportunidad de hablarle cara a cara: “Yo, como madre, como abuela, como hija, yo le diría: la realidad no es como él dice, que la pobreza bajó. Al contrario, subió. No tendría que decir cosas que no son porque no es la realidad”. Y añadió: “Yo sé que hay mucha gente que está a favor del Presidente, pero toda esa gente es gente que puede sobrevivir, vivir el día a día. En cambio nosotros, por más que solemos trabajar, es complicado vivir”.
María Inés contó que es madre soltera y que ha sacado adelante a su hijo sola: “Gracias a Dios crié a mi hijo sola, trabajando día a día”. Actualmente no puede trabajar por razones de salud, pero continúa ayudando a la comunidad. “Eso no me quita ayudar a esa cantidad de personas que necesitan de mí. Si el Presidente estuviera en mi lugar, no diría lo mismo que dice, que bajó la pobreza”.
Finalmente, pidió colaboración para poder retomar el funcionamiento del comedor y continuar brindando asistencia a las más de 70 personas que dependen de su ayuda. “La gente que quiera colaborar le puede pasar mi número, que vendría a ser 10 30 36, la característica 2604. Y bueno, aquí el que quiera venir y ver dónde está ubicado el comedor, lo puede hacer sin ningún problema. Me manda un mensaje, le paso la dirección y lo puede venir a conocer, cómo es el comedor”.







