El fútbol une a los argentinos como pocas cosas lo hacen, y Samira Rocco, una joven de 28 años originaria de San Rafael lo sabe bien. Radicada en Atlanta, Georgia, desde hace casi dos años, Samira tuvo la oportunidad de asistir al partido entre la Selección argentina y Canadá, un evento que avivó su pasión por el fútbol y reforzó su identidad como argentina en tierras extranjeras.
“Fue increíble estar en el estadio y sentir la emoción de todos los argentinos presentes. Nunca imaginé que vería a la Selección en vivo, y mucho menos en Estados Unidos”, comenta Rocco. La decisión de asistir al partido no fue improvisada; Rocco y sus amigas habían estado anticipando el evento desde el año pasado. “Compramos las entradas en febrero porque sabíamos que los precios subirían cerca de la fecha del partido”, explicó.
El precio de las entradas es un tema importante. “Las entradas costaban entre 150 y 190 dólares si comprabas con tiempo, pero yo pagué 900 dólares para tener un buen lugar en la segunda sección, ni muy lejos ni muy cerca del campo”, relató. Este monto puede parecer exorbitante para el bolsillo argentino, pero Samira señala que “es accesible para la economía de Estados Unidos”.
El estadio estaba lleno de aficionados argentinos y de otros países, todos unidos por la pasión por el fútbol. “Había muchos argentinos, pero también personas de varios países con la camiseta argentina. Detrás de nosotras había unos niños colombianos que gritaban emocionados cada vez que veían a Messi o a Dibu Martínez”, contó Rocco, destacando cómo la selección argentina atrae a fanáticos de todo el mundo.
La joven no es una gran aficionada al fútbol de clubes, pero la Selección Argentina tiene un lugar especial en su corazón. “Me gusta lo que es la selección argentina. De otros equipos no soy muy futbolera”, admite. La presencia de figuras como Lionel Messi y Emiliano ‘Dibu’ Martínez tiene un impacto particular en los jóvenes, algo que Samira notó en el estadio. “Los niños se ven reflejados en ellos, más que los adultos. Messi y Dibu llegan de manera muy particular a los más pequeños”, observó.
La vida en Estados Unidos ha sido una experiencia de crecimiento personal y profesional para Rocco. “Trabajaba en la distribuidora Disol en Argentina, pero mi mente quería un cambio. Me vine con un programa de intercambio del Instituto Agricultural de Avellaneda”, explicó. Ahora, Rocco combina sus estudios de inglés con su trabajo cuidando a dos niños, una niña de dos años y un bebé de cuatro meses. “Es una experiencia muy linda porque compartes mucho, aprendes sobre la cultura y conoces personas de diferentes países”, dijo.
La posibilidad de asistir a la final de la Copa América en Miami es algo que Rocco y sus amigas están considerando seriamente. “Miami está a unas cuatro horas en auto desde Atlanta. Si Argentina llega a la final, queremos ir”, afirmó con entusiasmo. Aunque reconoce que las entradas serán caras, considera que valdrá la pena por la oportunidad única de ver a la selección en una final continental.
Samira aprovechó para enviar un saludo a su familia y amigos en Argentina. “Extraño mucho a mi familia y a mis amigas. También quiero agradecer a mis ex compañeros de trabajo y a mi ex jefe de Disol, quienes me apoyaron mucho en el proceso para venir aquí”, expresó con emoción.







