La seguridad y el uso la fuerza no son lo mismo

Dos hechos violentos protagonizados por agentes dedicados a la seguridad ciudadana, tanto en la faz pública como privada, han vuelto a poner en el tapete la actuación de estos.
El lunes, en el barrio porteño de San Cristóbal, la Policía fue requerida por algunos vecinos debido a que un hombre “entorpecía el tránsito” y –según fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación- portaba un arma blanca con la que amenazaba a otras personas. Al lugar arribaron casi 10 efectivos policiales y uno de ellos, Esteban Ramírez, le propinó una violenta patada en el torso a Jorge Gómez (el denunciado), quien terminó cayendo pesadamente sobre el asfalto y muriendo horas después debido a una fractura de cráneo.
En tanto, el jueves, un hombre de 68 años que padecía demencia senil y que supuestamente se llevaba sin pagar queso, aceite y un chocolate de un supermercado ubicado en el barrio de San Telmo murió de un infarto como consecuencia de los golpes que le propinaron dos custodios del comercio. De acuerdo a lo que arrojaron las pericias sobre el cuerpo de Vicente Ferrer, el hombre falleció a raíz de un traumatismo craneoencefálico.
En ambos casos, y más allá de las investigaciones que se desarrollan para establecer la verdad de los hechos, las versiones testimoniales parecieran indicar que las dos personas que terminaron falleciendo estaban infringiendo la ley.
Sin embargo, como mucho más graves aparecen las actuaciones del policía y de los custodios mencionados, ya que su proceder lejos está de respetar los criterios de racionalidad y proporcionalidad en el uso de la fuerza para perseguir o reprimir un delito.
Procesos o herramientas de mediación, resolución alternativa de conflictos, técnicas de reducción e inmovilización, entre otras que maneja cualquier cuerpo policial moderno en el mundo, podrían haberse aplicado en estos luctuosos hechos. Y, en definitiva, recurrir a los mecanismos judiciales para dilucidar lo ocurrido, evitando así el despropósito y, sobre todo, dos muertes innecesarias.