San Rafael, Malargüe y Lavalle son los principales productores caprinos de Mendoza, una provincia que en el mercado es la segunda más importante del país después de Neuquén. Pese a esto los productores siguen sufriendo inconvenientes históricos, y uno de ellos se basa en la falta de alimento a causa de la sequía y las heladas.
En toda Mendoza hay más de 690 mil cabezas de ganado caprino, concentradas entre los dos departamentos sureños y los productores lavallinos.
Los problemas históricos que atraviesa el sector complican seriamente la expansión del segmento, que sufre por la falta de agua, el ataque de los depredadores, conflictos por la tierra, entre otros.
En los productores sureños el principal inconveniente es la sequía y la falta de pasturas para los animales, que se encuentran sin agua ni alimento.
“La primavera pasada fue muy seca y sólo llovió durante noviembre, diciembre y enero. Después, no más. Al estar tan seco ha disminuido la comida para los animales y ahora empieza la temporada de las heladas. Estamos muy complicados”, destacó a Los Andes Ariel Villegas, productor caprino de San Rafael que cuenta con un total de 250 cabras de vientre.
“Venimos de varios años de sequía y por ahí lo vamos sosteniendo, pero es muy difícil poder proyectar por poca predictibilidad del clima”, estimó.







