La solidaridad muestra que no todo está perdido

En nuestra edición de ayer destacábamos dos de las varias iniciativas solidarias que se presentan en San Rafael: por un lado, los vecinos del barrio Costa Esperanza que lanzaron una campaña para recolectar frazadas, colchones, mantas y almohadas para quienes más lo necesitan y otra de recolección de juegos y bancos con los que piensan realizar un espacio verde para que los chicos del barrio puedan jugar. Por otro lado, vecinos de Monte Comán unidos para equipar la sala de atención temprana y psicomotricidad para la escuela de educación especial 2-051 “Marta Capitanelli de Sánchez”.
Cuando se habla de solidaridad social es imposible no hacer referencia a la labor de Émile Durkheim. Este sociólogo francés se dedicó a estudiar las relaciones sociales en la sociedad industrial del siglo XIX, centrándose en comprender qué factores explicaban la forma en la que la sociedad se organizaba. Durkheim llegó a la conclusión de que era la solidaridad la que explicaba la existencia de una vida en sociedad.
Para Durkheim, cada individuo tiene una conciencia personal que lo diferencia del resto y que se refleja en las decisiones que toma día a día. Frente a esta conciencia individual se situaría la conciencia colectiva que sería el reflejo de la combinación de las distintas conciencias individuales. La solidaridad social sería el fruto de esa conciencia colectiva que es la responsable en última instancia de que los individuos se agrupen como un ente social. Esa cohesión social, esa conexión entre los individuos, es la que definiría la fortaleza de una comunidad y el cimiento para asentar su desarrollo integral.
Una sociedad cada vez más inhóspita, menos acogedora, insegura y llena de amenazas podría llevar a pensar que el “pensar en el otro” se debilita. Sin embargo, los casos referidos (y muchos otros que se presentan en nuestro medio) son una clara muestra de que esto no es así, y que valores como la reciprocidad, la equidad, la igualdad y la participación ciudadana siguen luchando a brazo partido y en forma efectiva por no perder su lucha frente a las crisis.