La tensión política local quedó expuesta en el debut del nuevo Honorable Concejo Deliberante

A minutos de haber iniciado la primera sesión del Concejo Deliberante con su nueva conformación se generó una fuerte polémica entre los bloques mayoritarios, y que en definitiva provocó un papelón institucional que embarró una jornada importante para la vida de ese cuerpo deliberativo.
La sesión número 2.044 del Concejo Deliberante de ayer miércoles duró apenas 10 minutos, y en la misma no se trataron temas de relevancia ni que aportan al desarrollo de San Rafael.
En estas páginas no habrá defensa a ningún sector, pues – de algún modo – todos han sido responsables de lo que sucedió el miércoles en el histórico recinto, situado en la planta alta del Municipio de San Rafael.
El oficialismo, rápido de reflejos, acusó a la Unión Cívica Radical y al monobloque de La Libertad Avanza de “abandonar sus bancas”, lo que impulsó la falta de quórum y la posterior caída de la sesión.
En tanto que desde la bancada radical-libertaria contragolpearon y sostuvieron que se trató de “un montaje político y mediático” del peronismo, con la anuencia del siempre observado Martín Antolín, quien hoy representa al monobloque de La Libertad Avanza Sur.
En medio de dimes y diretes, de acusaciones cruzadas y de publicaciones en redes sociales donde se atacaron entre unos y otros, volvió a perder la institución, ya que se aguardaba una sesión, a priori, sin sobresaltos, pero que se vio afectada por la tensión política que ha ido en aumento en el último tiempo.
Desde la UCR plantean que destinar fondos públicos a la refacción de una entidad religiosa, debe ser discutido en virtud de determinar cuáles son las prioridades del presupuesto municipal. Y en ese sentido, aluden a que estaban dispuestos a dar el debate desde sus bancas y acusan al peronismo de “apurar la caída de la sesión” con el respaldo de Antolín, quien decidió levantarse de su banca poco antes del anuncio del presidente del HCD, Nahuel Arscone.
Muchos creen que estas rencillas políticas crecerán a medida que nos acerquemos al 2027, año político por excelencia, pues habrá elecciones ejecutivas. De ser así, el Concejo Deliberante, en lugar de conservarse como un espacio institucional, de consenso y pilar de la democracia, será una especie de ring político donde se asistirá a estériles discusiones políticas, alejadas del verdadero propósito que tiene el legislativo local.