La UCIM pidió menos impuestos y que el Estado también se achique

La Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM) puso el foco en la cantidad de impuestos que hay en el país (166) y en que el Estado es el único que no se ha achicado en estos tiempos de pandemia y voraz crisis económica que amenaza toda la actividad privada.
La entidad remarcó que “el sistema impositivo de la Argentina es ineficiente, regresivo, sobredimensionado e injusto. Eso es una verdad que hace años venimos soportando y denunciando. Se estima que nuestro país tiene 166 tipos de impuestos, todos distorsivos y que constituyen una verdadera maraña tributaria. A contar y saber: 42 impuestos nacionales, 41 impuestos provinciales, 83 tasas municipales. Los mismos pesan sobre cualquier actividad formal en la Argentina”, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
En el actual contexto, la UCIM “tras el aislamiento social preventivo y obligatorio y meses sin facturar o con cifras mínimas de facturación, en muchos casos, los empresarios nos vemos incapaces de pagar las obligaciones mensuales y muchísimo menos, afrontar planes de pagos o deudas previamente contraídas con los sistemas recaudatorios. Muchos vemos con beneplácito cómo en muchos países que han sufrido las mismas o peores consecuencias de la pandemia, bajan impuestos y flexibilizan las obligaciones hacia el Estado”.
“En nuestro país –añadieron-, en cambio, la AFIP continúa con su presión y la rigidez de sus exigencias sobre el sector privado, aun en la actual situación de parálisis económica- comercial de todas las actividades productivas. Se ha llegado a un agotamiento del contribuyente que ya venía vapuleado y que hoy, no puede (no tiene cómo) hacer frente a tanta presión. Es más, se siente defraudado por estar exigido a pagar tanto para sostener un Estado que no se ajusta, ni aún en casos tan extremos como el que estamos atravesando a causa de la pandemia del COVID-19”.
La entidad empresarial declaró sin vueltas que “es imperioso y urgente que, por un lado, el Estado brinde una oportunidad al empresariado para que pueda recuperarse, para cumplir con su principal obligación que es el sueldo de sus empleados y lo vital, para subsistir y funcionar. En segundo lugar, un urgente y necesario ajuste, en todos sus aspectos: sueldos exorbitantes, cantidad de personas que conforman un sector público”.