La Unión Europea reconoció el matrimonio homosexual

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que los Estados miembros no pueden obstaculizar la libertad de residencia de un ciudadano de la Unión denegando a su cónyuge del mismo sexo la concesión de un derecho de residencia, sea ciudadano comunitario o no. Aún así, las gobiernos tienen la libertad para autorizar o no el matrimonio homosexual en sus legislaciones.

La historia de amor de película de Adrian Coman (Târgoviste, Rumanía) y Clai Hamilton (San Antonio, Estados Unidos) se convirtió en la lucha por el reconocimiento del matrimonio homosexual en Europa en 2013, tras denegarle las autoridades rumanas a Clai el permiso de residencia que le corresponde como cónyuge de un ciudadano europeo.

Rumanía, uno de los seis países que no contempla forma alguna de unión entre personas del mismo sexo, se negó a reconocer el certificado de la pareja que se había casado en Bélgica. Ahora, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sentenció que dicha decisión viola el derecho a la libertad de movimiento y la reunificación familiar de Adrian y abre la puerta al reconocimiento del matrimonio homosexual en todo el territorio europeo.

Según la directiva que regula la libertad de movimiento en la UE, el cónyuge de un ciudadano europeo que proceda de un tercer Estado tiene derecho a un permiso de residencia en la Unión. La clave del caso reside en la definición del concepto cónyuge en el derecho europeo. Las autoridades rumanas habían informado a la pareja de que al norteamericano «únicamente le correspondía un derecho de residencia de tres meses, debido, concretamente, a que en Rumanía no podía ser considerado ‘cónyuge’ de un ciudadano de la Unión, ya que dicho Estado miembro no reconoce los matrimonios entre personas del mismo sexo».