En un lamentable hecho ocurrido en la zona de Las Paredes –más precisamente sobre la calle Sardini- un drama silencioso se desarrollaba mientras Milagros, una yegua maltratada, luchaba por su vida. La proteccionista Jimena Rodríguez, integrante de la ONG “Al recreo”, recibió la llamada de auxilio el 10 de abril que cambiaría el destino de este noble animal.
“Cuando recibimos el mensaje de un ciudadano sobre un equino con sus patas traseras lastimadas, sabíamos que debíamos actuar con premura”, relató Rodríguez a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
La urgencia se hizo evidente: Milagros necesitaba atención veterinaria especializada, pero el tiempo estaba en su contra. Nos dirigimos inmediatamente al lugar con el apoyo de la Policía Rural. Cuando llegamos, no encontramos al dueño, pero no podíamos quedarnos de brazos cruzados”, relató Rodríguez, con determinación.
Después de horas de espera, el propietario finalmente apareció, revelando una historia desgarradora de negligencia y sufrimiento. “El dueño explicó que Milagros, una yegua de unos 25 años, se había lastimado hace varios meses. Aunque había intentado curarla por su cuenta, la situación empeoraba”, explicó la proteccionista.
Las lesiones de Milagros eran graves y requerían atención inmediata. “Cuando nos dimos cuenta de la gravedad de la situación, ofrecimos nuestra ayuda para asegurar que Milagros recibiera la atención que merecía”, afirmó Rodríguez.
El camino hacia la recuperación de Milagros no sería fácil ni barato. “La cirugía, el traslado, la medicación: todo sumaba una cantidad considerable de dinero” pero la determinación del equipo de proteccionistas era inquebrantable. “Decidimos no dar marcha atrás. Milagros merecía una oportunidad de vida, y haríamos todo lo posible para dársela”, afirmó la rescatista con convicción.
La noticia del rescate de la yegua se extendió rápidamente, y con ella, llegó una oleada de solidaridad. “Recibimos donaciones de personas generosas que compartían nuestra preocupación por Milagros. Fue un verdadero acto de comunidad”, recordó Rodríguez con gratitud.
El traslado de Milagros a Mendoza para su cirugía fue un paso crucial en su camino hacia la recuperación. “Nos movimos con rapidez para asegurar que Milagros recibiera la atención que necesitaba. Fue un esfuerzo conjunto que salvó su vida”.
Ahora, mientras Milagros se recupera en el hospital veterinario, Rodríguez y su equipo continúan trabajando incansablemente para cubrir los costos médicos. “Cada día es un desafío, pero no nos rendiremos. Milagros nos ha enseñado el verdadero significado de la perseverancia”, declaró Rodríguez.
La historia de Milagros es un recordatorio conmovedor del poder del cuidado y la compasión. “Ella ha demostrado una fuerza increíble a pesar de todo lo que ha pasado. Es un ejemplo para todos nosotros”, concluyó la proteccionista.







