La edición 2025 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires volvió a ser una instancia clave para las bibliotecas populares del país, que accedieron a la compra de libros con descuentos especiales gracias al subsidio de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP). En representación de Mendoza, participaron 25 instituciones, entre ellas siete de San Rafael, que viajaron con el apoyo de la Federación Mendocina de Bibliotecas Populares.
Zulma Sboccia, integrante de la Federación, explicó en diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que el viaje ya concluyó y que cada representante regresó a su comunidad “con una valiosa cantidad de material para sus lectores”. Según indicó, estuvieron presentes bibliotecas como la Mariano Moreno, Rodolfo Iselín, Peñasco, la de Villa 25 de Mayo, Salto de las Rosas y la de El Nihuil, entre otras.
Consultada sobre la biblioteca de Goudge, aclaró que no pudo formar parte de la delegación porque “todavía no teníamos la documentación de alta beneficiaria”. A pesar de esto, remarcó que se trabaja para su regularización.
Uno de los aspectos más destacados del viaje fue el acceso a un beneficio económico que les permite adquirir libros a mitad de precio. “Eso es un convenio entre las editoriales y CONABIP, donde las bibliotecas populares que reciben subsidio pueden comprar bibliografía al 50%”, señaló Sboccia. No todas las editoriales lo ofrecen, pero sí “las más importantes”, lo cual permite una actualización significativa de los catálogos.
Sobre los montos recibidos, detalló que “las bibliotecas han recibido un millón seiscientos cuarenta mil pesos en total. De ese monto, un millón cuatrocientos mil debían destinarse pura y exclusivamente a libros. El resto era para viáticos, hotel, viaje y comida”.
Sboccia destacó el apoyo logístico del Gobierno de Mendoza, que facilitó el transporte: “La provincia pone el colectivo, entonces las bibliotecas se ahorran el gasto en movilidad, lo cual es muy importante”. Esto les permite disponer de ese ahorro en otras cuestiones del viaje o incluso reinvertirlo en más libros. Aclaró que “si alguna biblioteca o dirigente prefiere no viajar tantas horas en colectivo y decide irse en avión, CONABIP cubre solamente el costo estimado del viaje terrestre”.
Todas las erogaciones deben ser estrictamente rendidas ante CONABIP: “No hay forma de gastar el dinero en otra cosa que no sea lo estipulado por la Comisión”, aclaró. De acuerdo con los cálculos compartidos por Sboccia, gracias al descuento y la inversión, “cada una de las bibliotecas trajo en bibliografía el equivalente a dos millones ochocientos mil pesos a valor de mercado”.
En cuanto a la elección de los títulos, cada institución tiene la libertad de definir qué material adquirir. “Cada biblioteca tiene como una cultura bibliográfica. Por ejemplo, la Mariano Moreno no tiene la misma que la Derly Calderón, que está dentro de una escuela, o que la Biblioteca Peñasco en Pueblo Diamante”, explicó. Por eso, la selección depende directamente de la demanda de la comunidad a la que cada entidad pertenece.
Para Sboccia, esta política pública sostenida en el tiempo ha sido clave para fortalecer el acceso a la lectura en los barrios y zonas rurales del país. “Hace 20 años que CONABIP subsidia con bibliografía a las bibliotecas de todo el país y que las bibliotecas viajan a la Feria del Libro con estos mismos beneficios”, concluyó.







