Las críticas a la cuarentena (según quién la de

on casi 140 días de cuarentena para intentar paliar la pandemia de Covid-19 en la Argentina, la utilización política partidaria de las críticas que se realizan a las medidas que toman los gobernantes son tan contradictorias como preocupantes. Así, algunas voces reprueban la extensión y el -en ocasiones- endurecimiento de la cuarentena que se impone a nivel nacional con foco fundamental en el área metropolitana de Buenos Aires (el célebre AMBA) porque, según se dice, ello afecta al rendimiento de la economía y hasta a las libertades personales de los ciudadanos. Sin embargo, muchos de esas mismas voces aplauden otras similares que se adoptan en provincias o municipios donde quien las determina concuerda con su pensamiento político. En Mendoza tenemos un ejemplo claro de ello: muchos de los que critican las medidas que se toman a nivel nacional apoyan con las que se toman a nivel provincial. Y viceversa.

Con la casi confirmación de que el Ejecutivo provincial que encabeza el gobernador Rodolfo Suárez irá a un nuevo endurecimiento en la cuarentena mendocina (mañana vence esta etapa y fuentes cercanas al Gobierno estima que vendrán nuevas restricciones ante el aumento exponencial de casos positivos en la provincia), la paradoja volverá a estallar: aquellos que critican a voz en cuello  la cuarentena del gobierno nacional deberán adaptarse y aceptar a una impuesta por una administración que coincide con su sentir político. Y quienes habitualmente apoyan las decisiones del presidente Alberto Fernández deberán reconocerle al gobernador Suárez que las de él son acertadas para evitar más contagios. Mal que les pese a ambos (incoherentes) bandos de esta nueva grieta que tenemos, en este caso, los mendocinos.

La evidencia es tan abundante -y aterradora- que quienes niegan la importancia del aislamiento solo lo pueden hacerlo desde el fanatismo político partidario. Siempre se puede defender una posición, por insólita que quede frente a la realidad. Así es la democracia y todo el mundo tiene el derecho a opinar. Pero eso habla mucho de quien defiende esas posiciones.