Las exportaciones a nivel nacional alcanzaron niveles récord en 2025 pese a los bajos precios internacionales

Aunque no todos los sectores lograron aprovechar el contexto, la Argentina registró en 2025 un volumen histórico de exportaciones. La competitividad, la eliminación de trabas y la baja de impuestos explican el fenómeno, mientras persisten desafíos para algunas actividades productivas y el consumo interno.

La economía argentina cerró 2025 con un dato que llamó la atención incluso entre los analistas más cautos: el país alcanzó un récord histórico en términos de cantidades exportadas, a pesar de atravesar un escenario internacional marcado por precios bajos y una recuperación desigual entre sectores. Así lo analizó el economista Aldo Abram, quien remarcó que el desempeño no fue homogéneo y que existen realidades muy distintas dentro del entramado productivo nacional.

“Claramente no todos los sectores exportadores han tenido este repunte”, señaló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 Abram al comenzar el análisis, y explicó que uno de los factores centrales fue la evolución de los mercados externos. “Los precios internacionales durante el año pasado continuaron siendo muy bajos y no se recuperaron”, afirmó, lo que generó que algunas actividades no pudieran beneficiarse plenamente del nuevo contexto económico. En ese sentido, indicó que “hay sectores que todavía no se han beneficiado tan fuertemente por las rebajas impositivas, por ejemplo, la quita de retenciones”.

Sin embargo, otros rubros sí lograron mejorar su competitividad aun con precios desfavorables. Según Abram, “a pesar de esos malos niveles de precios internacionales, repuntaron en términos de competitividad”, impulsados por la eliminación de trabas y regulaciones que durante años dificultaron las ventas externas. Como ejemplo de las distorsiones que existían, recordó que “había casos en los que obligaban a exportar productos con un packaging que el cliente no quería, y eso generaba sobrecostos absurdos”.

El economista subrayó que el dato más relevante del período es el volumen exportado. “En términos de cantidades, ha sido récord lo que se ha exportado el año pasado, a pesar de los bajos precios”, afirmó, y agregó que esto solo puede explicarse por mejoras estructurales. “Debe haber habido una ganancia en eficiencia o una quita de presión tributaria que permitió exportar mucho más”, sostuvo.

En ese marco, Abram rechazó las críticas que apuntan al tipo de cambio como un obstáculo para el sector exportador. “Si a pesar de tener muy malos precios internacionales las exportaciones crecieron en 2024 y 2025 y llegaron a niveles récord, no puede ser que el tipo de cambio esté atrasado”, aseguró, y remarcó que, “por lógica, no cierra ese razonamiento”.

El análisis también se detuvo en el proceso de adaptación que deberá atravesar el aparato productivo argentino. “La Argentina durante décadas se fue transformando en un país anormal, y el sector productivo tuvo que adaptarse para sobrevivir en esa anormalidad”, explicó Abram. En ese sentido, advirtió que “va a ser imposible que todo el sector productivo que sobrevivió en ese contexto sea viable en la normalidad a la que estamos apuntando”.

Esa transición, según señaló, tendrá costos. “Va a haber sectores a los que les va a ir muy mal”, anticipó, y mencionó particularmente a parte de la industria textil. “No todo el sector textil, pero sí una buena parte que hacía que acá se pagaran dos o tres veces más los productos que en el exterior”, afirmó. Para Abram, ese esquema era injusto: “Es sumamente injusto que haya un empresario que gane plata a costa del bienestar de sus consumidores”.

Aldo Abram analizó el desempeño exportador y advirtió sobre los desafíos de la normalización económica

Respecto de los reclamos impositivos del sector industrial, el economista relativizó el argumento. “El sector que más presión tributaria tiene en la Argentina es el agroindustrial, y es el que más exporta”, planteó, y se preguntó: “¿Es un problema de impuestos o es un problema de competitividad?”. En ese punto, reconoció que bajar impuestos es un objetivo, pero aclaró que “no existen milagros en economía” y que el proceso será gradual. “Se hace lo que se puede hacer”, resumió.

En cuanto al crecimiento económico, Abram explicó que el aumento del Producto Bruto Interno en torno al 4 % durante 2025 debe analizarse con cautela. “Ese crecimiento promedio se da contra un año muy malo”, indicó, y recordó que “el inicio de 2024 fue recesivo y recién a mediados de ese año empezó una recuperación fuerte”.

El consumo fue otro de los ejes centrales del análisis. Abram señaló que la incertidumbre electoral influyó de manera directa en el comportamiento de las familias. “Cuando hay miedo, la gente ahorra en dólares y deja de consumir lo prescindible”, explicó, y agregó que esa conducta llevó a que “a partir de mediados de 2025 la economía se amesetara con cierta tendencia recesiva”. No obstante, destacó que el resultado electoral generó un cambio de clima. “Ahora empieza a volver la confianza, y eso se nota en los mercados y en el consumo”, afirmó.

Sobre la inflación, el economista se refirió a la nueva metodología de medición y relativizó su impacto. “No creo que haya grandes cambios en la tendencia”, sostuvo, y aclaró que “los índices de precios no reflejan exactamente lo que le pasa a cada ciudadano en su bolsillo”. En cuanto a los datos actuales, precisó: “Hoy tenemos alrededor de un 32 % de inflación interanual, que es mucho menos que el 117 % de 2024 y el más del 200 % de 2023”.

Finalmente, Abram brindó proyecciones para el año próximo. “Estamos yendo a rondar como mucho un 18 % de inflación en 2026”, estimó, y agregó que, de mantenerse el rumbo, “eso podría llevar a que a mediados de 2027 tengamos un dígito de inflación anual”.