Las exportaciones mendocinas se estancaron por 4to año consecutivo

Las ventas al exterior de Mendoza están estancadas desde el 2014 con cifras que rondan los US$1.300 millones comercializados en el extranjero, situación que deja a la provincia como la séptima exportadora, después de San Juan.

En el 2014, las exportaciones (que venían de un nivel histórico de US$1.807 millones en el 2012) cayeron a US$1.379. Un año más tarde, la cifra disminuyó a US$1.302 millones. Durante el 2016, las ventas registradas fueron de US$1.321 millones, mientras que el año pasado se llegó a US$1.337, según datos del Indec.

Históricamente, más de la mitad del porcentaje lo componen los vinos, seguidos por legumbres, hortalizas (principalmente el ajo) y frutas; mientras que los destinos más importantes fueron los bloques NAFTA, la Unión Europea y el Mercosur.

A pesar de que existen varios factores externos que influyen en las ventas de productos argentinos, mientras que Mendoza se mantiene en un mismo nivel, provincias como San Juan lograron aumentar sus exportaciones de US$1.202 millones a US$1.434 del 2016 al 2017, quedando por encima del mercado mendocino en el país.

Niveles

Dijo Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina, ex Centro de Bodegueros: “Ha sido positivo mantenernos en los mismos niveles, teniendo en cuenta los problemas que atraviesan otros países”. Los números fijos en las exportaciones, de acuerdo con el empresario, se deben a la estrategia seguida para comercializar en el exterior.

“Se mantiene el mismo nivel porque estamos vendiendo los productos más altos, de la mitad de la pirámide hacia arriba, pero mucho menos volumen”, indicó Bressia. Así, con menos niveles de exportación, pero en productos más caros, los beneficios no reflejan una variación muy amplia.

De acuerdo con Bressia, el mercado sigue mostrándose abierto a los vinos mendocinos. “Los clientes están. Falta ser más competitivos. Las medidas locales como la devaluación nos ayudan un poco”, expresó. Aun así, lo que preocupa a los exportadores no es principalmente el tipo de cambio, sino la inflación.

“Nos sería más útil un dólar que se mantenga, con una inflación más baja, que un dólar más alto con una inflación todavía mayor”, apuntó.

En este sentido, el economista Roberto Roitman señaló que, si bien en años anteriores las quejas apuntaban al atraso cambiario, eso hoy se traduce en un aumento de costos. “Puede ser un disparo en el pie, con la devaluación se puede ser más competitivo pero la cadena se encarece y queda todo igual”, explicó.

Variaciones

Por su parte, el vicepresidente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, Luis Armando Mansur, indicó que los precios de algunos productos mendocinos están bajando en el mercado internacional por la recuperación de otros productores, principalmente europeos. “Nos mantuvimos porque ellos tuvieron una mala cosecha en el aceite de oliva, por ejemplo, y nosotros, una buena. Ahora es al revés”, indicó.

Una complicación parecida ocurre con la fruta porque se tienen problemas para llegar a la fábrica, a pesar de sus porcentajes de venta. “Cuesta que se complete la cadena para que salga a tiempo, hay poca gente trabajando”, añadió.

Jorge Pérez Cuesta, presidente de la Fundación Pro Mendoza, aseguró que, aunque las variaciones son pequeñas, se esperaban resultados peores. “Esto es incluso mejor de lo que anticipábamos, estábamos alertas a una caída más grande. La crisis en Brasil, ya que somos un país ‘brasildependiente’, nos preocupó”, señaló.

Cuesta también apuntó a una disminución generalizada de compra al extranjero en distintos países. “Argentina, por ejemplo, disminuyó en $9 mil millones sus compras a Brasil”, detalló.

Fuente: El Sol de Mendoza