Uno de los modernos debates que anidan en una parte de la sociedad argentina (a muchos otros no les interesa o tienen problemas más urgentes) es el que se da en torno a la meritocracia. En el ideal meritócrata, son “los mejores” (con todo lo relativo que resulta el término) quienes deben conducir al resto de la sociedad.
El estadounidense John Rawls (1921-2002), uno de los más prominentes filósofos del derecho del siglo XX, autor del canónico “Teoría de la justicia” y profesor de la Universidad de Harvard, creía que la sociedad debía ofrecer “un sistema justo de cooperación social a lo largo del tiempo y que se transmita de generación en generación”.
Rawls apunta que hay dos principios básicos de la justicia: el primero asegura libertades básicas e iguales para todos los ciudadanos, como la libertad de expresión y de religión; el segundo se refiere a la igualdad social y económica. Las desigualdades solo se permiten si benefician a los miembros peor situados de la sociedad. Es el llamado “principio de la diferencia”. Según Rawls, para saber si una sociedad es justa no hay que mirar la riqueza total ni cómo está distribuida. Basta con examinar la situación de quienes lo están pasando peor.
La responsabilidad de construir condiciones de mérito para participar en la distribución de opciones se hace recaer en el sujeto como tal, lo que libera al sistema de su condición de instrumento que perpetúa, con sistemática eficacia, dichas pautas. Pero, además, los defensores de la meritocracia parecen no tener en cuenta que no todos los integrantes de una sociedad largan “la carrera del mérito” desde el mismo punto de partida. Ante ello, hablar de quién tiene más o menos mérito es sumamente relativo y muchas veces injusto.
Las sociedades modernas se destacan por la exclusión entre sus miembros y por la desigual distribución de las oportunidades. Quienes sí las tienen (por mera circunstancia del destino, no por mérito propio) son quienes defienden el modelo. Un modelo que, en las condiciones actuales de nuestra sociedad, es inaplicable.





