Vecinos del distrito denunciaron que los caminos y rutas provinciales continúan sin obras estructurales pese a décadas de pedidos. Las crecidas de arroyos generan cortes prolongados, complican la producción rural y ponen en riesgo la atención de emergencias.
Las intensas lluvias registradas en los últimos días en el sur mendocino volvieron a exponer una problemática que los vecinos de Punta del Agua arrastran desde hace décadas: el deterioro de los caminos y la falta de obras que permitan evitar el aislamiento del distrito cada vez que se producen crecidas de arroyos. La situación fue descripta con crudeza por Juan José Bravo, vecino del lugar, quien detalló el impacto que generan las precipitaciones en la vida cotidiana, la producción ganadera y la seguridad de la población.
Bravo explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que, si bien las lluvias son bienvenidas para la actividad rural, también dejan consecuencias graves cuando no existen obras de infraestructura adecuadas. “Nosotros siempre agradecemos que la lluvia venga porque nos hace falta para nuestro campo; este lugar y sus puesteros viven de su producción, y si hay lluvia hay buena producción también porque hay buena comida para los animales”, señaló. Sin embargo, advirtió que “también deja sus secuelas” y remarcó que la falta de planificación agrava cada episodio de tormentas.
En ese sentido, el vecino sostuvo que el problema no es nuevo y que podría haberse mitigado con inversiones sostenidas a lo largo del tiempo. “Evitaríamos un montón de cosas con las rutas y con las vías de acceso si se hubiera invertido y si todo estuviera planificado, sistematizado y pensado”, afirmó, al tiempo que recordó que los reclamos vienen de hace años. “Hace tanto tiempo que llevamos reclamando que nos hagan la carpeta asfáltica y siempre se dice que es una inversión millonaria, pero por lo menos hubiesen pensado en hacernos una alcantarilla por año”, expresó.
Bravo remarcó que los pedidos se realizaron ante gestiones de distintos signos políticos sin obtener respuestas concretas. “Le hemos reclamado a todos los gobiernos, de todos los colores políticos, y ninguno nos ha dado la respuesta necesaria que nosotros necesitamos por las vías de acceso”, dijo, y agregó que una decisión política simple podría cambiar la realidad del distrito. “Si alguien tomase la decisión política de construir una alcantarilla por año en cada una de estas desembocaduras de agua, estaríamos solucionando el problema en una primera parte”, aseguró.

El aislamiento es una de las consecuencias más graves que enfrentan los vecinos cada vez que llueve con intensidad. Bravo explicó que, ante las crecidas, la circulación se vuelve prácticamente imposible durante horas. “Nos terminamos encontrando con tres o cuatro desembocaduras de estos ríos secos que vienen con mucha crecida de agua y a nosotros nos deja parados cuatro, cinco, siete, diez o doce horas”, detalló. Si bien aclaró que hasta el momento no se han registrado tragedias, advirtió sobre el riesgo latente. “Gracias a Dios no ha pasado nada de un enfermo de gravedad que tenga que salir con una urgencia, porque cuando nos quedamos aislados, nos quedamos aislados totalmente”, alertó.
Durante la entrevista, Bravo describió con precisión los puntos críticos del distrito. Indicó que el primer gran obstáculo se encuentra a apenas tres kilómetros del casco urbano. “La primera desembocadura que tenemos aquí en Punta del Agua se llama Arroyo de los Patos. Es un arroyo normal, pero cuando llueve mucho arriba, podemos no tener tormenta en el pueblo y, de golpe, se nos viene una avalancha de agua”, explicó. A esto se suman otros cursos de agua que complican la comunicación con parajes cercanos y con zonas como Agua Escondida y La Ahumada.
La situación se agrava dentro del propio pueblo, donde confluyen dos arroyos importantes. “Tenemos el Cajón de Mayo y el Arroyo Azul, que se unen casi al inicio del radio urbano y atraviesan el pueblo como Arroyo Punta del Agua”, detalló. Según explicó, si ambos crecen, el distrito queda completamente aislado. “Nos quedamos sin salida a la 179, sin salida a la 190 y sin poder ingresar nadie”, afirmó.
El problema también afecta de manera directa a los puesteros y a los habitantes de los parajes rurales. Bravo señaló que quienes viven en zonas cercanas deben bajar obligadamente a la ruta provincial 190, donde vuelven a encontrarse con cortes y dificultades. “Tienen problemas en los caminos internos por las crecidas y después bajan a la ruta y tienen complicaciones nuevamente”, explicó.
En cuanto a la zona norte del distrito, indicó que la ruta provincial 179 quedó severamente dañada por las lluvias recientes. “La máquina lleva como dos días trabajando para abrir paso porque la 179 quedó destruida y se espera que recién llegue al cruce de Los Toldos”, señaló, remarcando la magnitud de los daños.
Finalmente, Bravo cuestionó la falta de atención que recibe el sur mendocino en la planificación provincial. “Me extraña mucho que no se piense en el sur y que rutas ganaderas tan importantes nunca sean agenda de gobierno”, sostuvo. En ese marco, recordó que existen fondos provinciales destinados al sector ganadero. “La provincia tiene fondos y, sin embargo, la ruta provincial 190 nunca es agenda de ningún gobierno”, afirmó, y agregó: “Ahora que tenemos una vicegobernadora que es del sur de Mendoza, debería ser agenda del gobierno, porque conoce la situación”.
El reclamo, según señaló, no busca privilegios sino igualdad en el acceso a obras básicas. “¿Por qué no se destinaron fondos de Portezuelo del Viento para arreglar estos caminos, como se hizo en otros lugares? La verdad que eso no lo entiendo”, concluyó.







