Las lluvias recientes han tenido un impacto directo en el costo de las frutas y verduras en el país. Según explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola Argentina región cuyo, “siempre que hay lluvias, los precios de las mercaderías que salen de la provincia aumentan”. Esto se debe a la dificultad que enfrentan los productores locales para cosechar y transportar sus productos, lo que genera una disminución en la oferta y, por lo tanto, un alza en los precios.
Carrasco explicó que algunos productos, como el tomate, han visto incrementos significativos: “Por ejemplo, valía 20 pesos el miércoles y el jueves está a 35”. A pesar de que este producto proviene de otras provincias, el efecto de las lluvias y las dificultades en el transporte también lo afectan. Este no es un caso aislado. Otros productos como la papa, el camote y el limón han registrado subas similares. “Una bolsa de papas, que se estaba vendiendo a 12 pesos, hoy está a 16”, mencionó Carrasco, detallando que los camotes, que estaban a 9 o 10 pesos, ahora están en 11 o 12. “El limón valía entre 9.5 y 10 pesos, ahora está a 15”, añadió.
Sin embargo, Carrasco aclaró que estos aumentos no son permanentes y que, de no haber más lluvias, los precios podrían estabilizarse en unos días. “Si esperamos tres o cuatro días más, sin duda que si no hay más tormentas, tienden a bajar un poco los precios”, afirmó, confiando en que la situación podría mejorar a corto plazo.
Además de las cuestiones climáticas, destacó otro problema que afecta al sector: la falta de efectivo. “Hay muy poco circulante y se está utilizando la billetera virtual”, indicó, aunque reconoció que no todos los productores están dispuestos a aceptar pagos digitales. “Algunos tienen miedo de que la AFIP intervenga”, comentó, refiriéndose a las dudas que persisten entre ciertos productores en cuanto a la transparencia y el control fiscal que conlleva el uso de herramientas como Mercado Pago. Esto ha generado un freno en las ventas y ha afectado la dinámica de las ferias y mercados. “La gente se ha acostumbrado a usar la billetera virtual en su teléfono, pero muchos prefieren seguir operando en efectivo”, agregó.
Esta situación está afectando directamente a las ventas. Carrasco señaló que los clientes ya no compran en la misma cantidad que antes: “Antes te pedían una caja de esto o cinco kilos de lo otro. Ahora te dicen ‘dame 2.000 pesos de esto’ y te preguntan cuánto lleva hasta ahí”. El impacto es evidente, especialmente en las compras al por mayor, donde los comerciantes ahora se ven obligados a ajustar sus precios a las posibilidades de pago de los compradores.
En cuanto a las expectativas a futuro, el panorama no es alentador. “Es un escenario bastante complicado”, admitió Carrasco, explicando que muchos puestos en las ferias han tenido que cerrar debido a la falta de ventas. “Los gastos fijos son los que no se pueden mantener hoy en día, porque las ganancias no son tantas y los gastos son muchos”, detalló. El aumento en los costos operativos, sumado a la caída en las ventas, está generando una situación insostenible para muchos pequeños comerciantes. “Las ventas están caídas, las ganancias son bajas y los costos son altos”, resumió.
También habló sobre el comportamiento del consumidor en este contexto de inflación y precios fluctuantes. “Es relativo”, dijo sobre la demanda, indicando que a pesar de los aumentos, algunos consumidores siguen comprando productos de alto precio. “Te sorprende cuando dicen ‘está carísima la palta, dame dos kilos’“, comentó, sugiriendo que, aunque los precios suben, hay ciertos productos que siguen siendo esenciales para los compradores, incluso a costos elevados.
La estacionalidad de los precios es otro factor a considerar. Carrasco explicó que las lluvias han generado un salto importante en los precios, pero que una vez que los productores puedan volver a cosechar y los mercados se estabilicen, los valores podrían normalizarse. “Un fardo de acelga, que el lunes valía 1.500 pesos, hoy está a 4.000”, ejemplificó, añadiendo que la falta de acceso a los campos para cosechar está detrás de estos aumentos abruptos. Sin embargo, confía en que “cuando puedan entrar, sin duda que empiece a equilibrarse en los mercados, porque recuerden que por la oferta y la demanda se establecen los precios”.
Aunque Carrasco espera que la situación se estabilice en unos días, es consciente de que los aumentos recientes han sido significativos. “Los saltos que pegan los precios no son ni un 5% o un 10%, pegan saltos del ciento y pico por ciento, 200% del precio”, enfatizó. Estos aumentos no solo afectan a los consumidores, sino también a los vendedores, que ven cómo la demanda puede caer drásticamente si los precios se disparan demasiado. “Cuando suben de esta forma los precios, la demanda es relativa”, comentó Carrasco, sugiriendo que mientras algunos consumidores aceptan los aumentos, otros prefieren esperar a que los precios bajen antes de realizar sus compras.







