Las manifestaciones populares y la democracia

El 2019 fue catalogado por muchos analistas como el año de las manifestaciones populares. Hong Kong, India, Francia, España, República Checa, Rusia, Malta, Argelia, irán, Irak, Líbano, Sudán, Colombia, Ecuador, Bolivia y Chile fueron lugares donde las protestas y los movimientos sociales interrumpieron la vida cotidiana y pusieron en evidencia que una parte de esas comunidades tenía algo para decir respecto a cómo viven y a cómo quieren vivir.
En Mendoza, en tanto, la sanción de la ley 9.209, que venía a modificar la 7.722, también despertó un inusitado movimiento social contrario, obligando al gobernador Suarez a dar marcha atrás con su proyecto y mandar a derogar la nueva norma aprobada apenas una semana antes.
Esta semana, en San Rafael también hubo una manifestación, en este caso de personas autoconvocadas que pedían por la liberación (ya recuperó su libertad) del policía Carlos Abdala, que estuvo detenido por herir con al menos dos disparos a un joven que habría estado robando en la playa de secuestros de vehículos de la Policía, en la Isla del Río Diamante.
Olga Onuch, profesora adjunta de Ciencias Políticas en la Universidad de Manchester, afirma que las manifestaciones son un recordatorio crucial de que la gente tiene tanto el poder como el derecho de pedir un cambio. En tanto, el activista L. A. Kauffman, autor de varios libros sobre protestas y resistencia, asegura que las manifestaciones «le dan a la gente un sentido palpable y físico de que están siendo parte de algo que es más grande que ellos mismos».
Un estudio reciente de las universidades de Harvard y Estocolmo descubrió que las protestas que se dan en las democracias occidentales no suelen resultar en cambios inmediatos de políticas, pero que sí tienen un impacto mayor porque hacen que la gente se vuelva más activa en cuestiones políticas.
Comprendiendo y asumiendo que vivimos en un Estado de Derecho, con normas e instituciones que respetar, todos tenemos la prerrogativa de hacer oír nuestros reclamos y eso es un aspecto fundante de la democracia.