«Las Maras», la otra gran preocupación en toda América

Fuerzas federales lanzaron una vasta operación contra las «maras» o pandillas centroamericanas que sostienen una guerra sin cuartel y mantienen en jaque a localidades de toda la región, con apoyo de autoridades de Guatemala.

Luego de que aumentó la espiral de violencia en el estado de Chiapas, en los límites con Guatemala, tras el inicio de las caravanas migratorias a partir de octubre pasado, el gobierno decidió tomar las riendas sobre el asunto y enviar contingentes militares y de la Policía Federal para combatir el crimen.

En especial, los esfuerzos de los cuerpos de seguridad se enfocarán en combatir el tráfico de drogas, el robo de combustible y frenar los enfrentamientos de las «maras» que buscan el control de las actividades delictivas en la zona.

El despliegue de seguridad tendrá una duración de un mes en la región costera y la frontera con Guatemala, con participación del Ejército, la Marina y las Policías Federal, así como los cuerpos locales. La estrategia se llevará a cabo por mar, aire y tierra de acuerdo con el Plan Nacional para la Paz y la Seguridad del gobierno de la República, anunció el Ejército al dar a conocer las acciones.

Se busca «reducir la violencia, el tráfico de drogas, precursores químicos, localización de plantíos de enervantes y laboratorios clandestinos, robo de hidrocarburos y abigeato (robo de ganado)», señaló. También se pretende «acotar la presencia de grupos de pandillas en la frontera sur y región Soconusco (montañosa) de Chiapas», declaró el teniente coronel Félix Moreno, uno de los mandos a cargo del contingente castrense. «Las acciones militares y policíacas serán en apego a los derechos humanos», afirmó.

También Moreno reconoció «la preocupación de la sociedad» que no puede desarrollar «sus actividades cotidianas de manera pacífica» a causa de la violencia. Antonio Hernández, Comandante de la 36 Zona Militar, añadió que estas acciones de «vigilancia conjunta y ordenada» se hacen en coordinación con autoridades de Guatemala para mejorar la seguridad regional.

Los militares alentaron a los ciudadanos a presentar denuncias sobre grupos delictivos y señalaron que irrumpirán en barrios, poblados y municipios donde se registren casos de violencia. El aumento de las «maras» en la frontera sur a raíz de las caravanas migratorias generó una verdadera guerra entre las pandillas Barrio 13 y 18 por el control en la venta de drogas al por menor, así como robos y extorsiones.

A los grupos de delincuentes centroamericanos se han sumado también jóvenes mexicanos que están desempleados o pertenecen a familias desintegradas. Sólo en una semana, en febrero pasado, murieron seis personas en la franja limítrofe, de acuerdo con informes de la policía del estado de Chiapas.

La Fiscalía de Justicia del Estado estima que, en los últimos cuatro años, casi un centenar de pandilleros han muertos en enfrentamientos con sus pares, sin contar las llamadas «víctimas colaterales». A fines de febrero, un supuesto «mara» mató a dos policías municipales y a un comerciante del Mercado de San Juan, también en Tapachula.

Poco después, en la comunidad Puerto Madero, una pareja fue asesinada por miembros de la «Mara Salvatrucha». Hace unos días, ciudadanos en Tapachula, la ciudad más importante de la frontera sur, tomaron las calles para manifestarse en reclamo a las autoridades de «mayor seguridad». En Chiapas, se cuentan por miles los reclutados por centenares de «maras» que surgieron como grupos residuales de las guerras civiles en Centroamérica de los años 80 y 90.

El final de estos conflictos dejó en manos civiles grandes arsenales y a muchos jóvenes sin futuro luego de los procesos de desmovilización tras los acuerdos de paz en El Salvador y Guatemala.