Las noticias falsas: un desafío para todos

En la era de la información, las noticias falsas o “fake news” suponen un desafío gigante para el periodismo, la libertad de expresión y la democracia. Pero también son una advertencia, ya que todos podemos ser objeto de una noticia falsa e incluso difundir una. Lo importante es saber distinguir que errar negligentemente en comunicar algo no es lo mismo que ser un precursor de noticias falsas.
En general, el propósito de una noticia falsa no es simplemente desinformar, sino también influir en el público para lograr acciones o comportamientos específicos: cambiar una opinión política, sabotear la reputación de una institución o de una persona, etc. Así, los intereses que intentan influir en el público receptor de la información pueden ejercer sus influjos en comunidades muy amplias y/o en grupos sociales acotados. De hecho, las informaciones tergiversadas, manipuladas o directamente inventadas pueden observarse a nivel nacional o, por caso, en San Rafael. El fenómeno es el mismo.
El poder de la noticia falsa no solo reside en su capacidad de influir y distorsionar nuestro conocimiento, sino también en profundizar nuestros prejuicios y pasiones. De esa forma, la racionalidad es sustituida por la creencia personal sobrealimentada y exacerbada al reforzar los prejuicios y sentimientos.
Un hecho es más preocupante aún: el poder político y algunos integrantes de la prensa coquetean actualmente de manera fatídica e interesada con las noticias falsas.
Dirigentes, periodistas, empresarios de medios y ciudadanos debemos replantearnos la actividad informativa para lograr reestablecer un nuevo mínimo imperativo democrático que pueda reafirmar a la libertad de expresión como uno de los pilares fundamentales para la convivencia pacífica, y la democracia como un valor esencial. Para ello, la ética y la búsqueda de la verdad deberían guiar tanto a los protagonistas de contar lo que pasa como a quienes desde las políticas públicas deciden la realidad y a quienes reciben esa información para, eventualmente, decidir su participación comunitaria desde esa plataforma.