Las penas son de nosotros, la platita es ajena
A las dos obras que, hasta hace algunos meses, eran de las más –si no las más- esperadas por los surmendocinos hoy las envuelve un halo de incertidumbre. Para los sanrafaelinos y los alvearenses, el gasoducto que dotará de mayor fluido a nuestros departamentos fue víctima de la motosierra del gobierno nacional de Milei. En tanto, para los malargüinos, la presa Portezuelo del Viento era la expectativa más ambiciosa de las últimas décadas y, tras los reclamos de La Pampa, la decisión del ex presidente Alberto Fernández de realizar un nuevo estudio de impacto ambiental, y la decisión final del gobierno provincial de no hacer la obra, los fondos que se iban a destinar al proyecto son hoy objeto de lucha por parte de quienes quieren quedárselos.
Respecto del gasoducto, semanas atrás el municipio local presentó un reclamo ante la Justicia Federal y logró que esta dispusiera de una medida cautelar que obliga a la administración mileista a continuar con la obra (que está al 89% de su concreción) y a cuidar lo ya realizado. Ahora, la pelota está en el campo del presidente libertario, y quien ahora deberá decidir si acatar la orden judicial y seguir este proyecto fundamental para el desarrollo de la zona o seguir demorando la obra.
En cuanto a Portezuelo, las últimas horas parece ser cada vez más definitorias. Desde el 1º de mayo cuando el gobernador Cornejo anunció que había acordado con el gobierno nacional poder utilizar los célebres 1023 millones de dólares en otras obras que no sean exclusivamente en el sur ni de naturaleza hídrica algunas voces se alzaron pero, a fuerza de ser sinceros, los acontecimientos parecen señalar que esos fondos están perdidos, al menos en una gran parte, para el sur.
Tanto el presidente Milei como el gobernador Cornejo gozan de apoyos mayoritarios por estos lares. Los resultados de las elecciones de hace seis meses así lo evidencian. La pregunta que subyace es si este tipo de decisiones no irán minando sus imágenes positivas.