Las peripecias de ser discapacitado motriz en algunos lugares de Mendoza

Natalia Acevedo (38) es una destacada influencer que tuvo un accidente producto del cual hoy circula en silla de ruedas. A través de las redes sociales va publicando cuáles son los lugares más y menos accesibles de la ciudad de Mendoza. Sobre lo que es su trabajo para generar conciencia, dialogó con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
Desgraciadamente, hay personas que no piensan en el otro y dejan autos cruzados en las veredas o en las esquinas, justo delante de las rampas para discapacitados; también hay veredas rotas o con escalones innecesarios. Alguien que vive esta realidad es Natalia Acevedo, quien cuando tenía 16 años, en 1999, circulaba con sus seres queridos en la zona de Agua del Toro y volcaron el vehículo, quebrándosele la columna. Desde entonces está en silla de ruedas. “Yo pensaba que cuando me operara la columna iba a empezar a caminar de nuevo y no fue así, cuesta al principio, tenés que aprender a ir al baño, a vestirte de otra manera, a andar en la silla de ruedas, a aceptar que ahora tu vida es otra, no la misma que conocías, es como un ‘volver a nacer’”, recordó, y aseguró que fue fundamental el apoyo que recibió por parte de sus seres queridos, lo que le permitió salir adelante, y más allá de tener momentos buenos y malos, no cayó en una depresión. Asegura que tenía como opciones quedarse llorando en una cama o “salir a vivir” y fue eso último lo que decidió hacer sin dudar. Hace algunos años empezó a dar a conocer su vida, en ánimos de motivar a otros y ayudar a quienes deben transitar ese cambio. “Lo hago para demostrarles que se puede y que se puede vivir bien”, aseguró.
Además, desde hace alrededor de un año ha ido mostrando el tema de la accesibilidad en la ciudad de Mendoza, en ánimos de llevar a cabo críticas constructivas. “Yo digo que hay que educar, es lo que estoy haciendo ahora: concientizar y educar. Las personas por ahí no se dan cuenta de que si bien hay leyes, no se cumplen. Además, hay una mirada equivocada con respecto a la discapacidad, por ahí piensan que una persona con discapacidad no puede salir a divertirse, no puede salir a tomar algo y hay que cambiar esa mirada y es lo que quiero hacer y lo que estoy haciendo en este momento”, aseguró. Agregó que en este tiempo se ha encontrado “de todo”, porque ha habido boliches con escaleras; le pasa que al llegar algunos miembros de seguridad se ponen nerviosos y no saben cómo ayudar; va a baños en los que no entra y sus amigos han tenido que desarmarle la silla o cuestiones por el estilo; hace algunos años, el mal estado de una rampa provocó que se cayera y se rompiera la nariz; ha habido taxistas que no han querido llevarla. No obstante, también se ha cruzado con buenas personas, gente dispuesta a ayudarla y que empuja a otros a mejorar también.