Las personas de edad y el compromiso de todos

El 14 de diciembre de 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 1 de octubre como “Día Internacional de las Personas de Edad”. Los avances científicos y sanitarios modernos han contribuido a elevar la expectativa de vida en casi todo el mundo, generando cambios en la pirámide poblacional y dando paso al fenómeno conocido como envejecimiento demográfico.
En la Argentina, según datos del Censo 2010, el 10,2 por ciento de su población es mayor de 65 años, lo que ubica a nuestro país dentro de las naciones de América Latina con mayor porcentaje de esta franja etaria. Asimismo, las proyecciones prevén que en la próxima década esa cifra trepará al 12,7 por ciento y se estima que en el año 2050 ese sector de la población llegará al 19 por ciento.
Si bien el aumento del promedio de vida de las personas es un dato alentador, no es menos cierto que en muchas de las sociedades actuales –la nuestra entre ellas- prevalecen valores como la productividad económica, la meritocracia y los estereotipos “saludables” asociados a la juventud, lo que hace que la etapa del adulto mayor sea vista habitualmente con una fuerte carga negativa.
Así, nuestros mayores suelen ser considerados una carga para las familias y también, a veces, como una amenaza para los sistemas de salud. Muchos de ellos sienten, en ese sentido, que no se los tiene en cuenta y que sus opiniones y experiencias no son valoradas.
Se deberían promover actitudes que rescaten las capacidades y los conocimientos de nuestros mayores, así como la vinculación intergeneracional. Estados y ciudadanos debemos propender y militar la inclusión de los adultos mayores en la vida comunitaria. Las familias, por su parte, deben asegurar comprensión, protección y respeto a sus «viejos» para que de esa manera puedan mejorar su autoestima y ganar calidad de vida. Finalmente, la comunidad en su conjunto debería exigir de sus dirigentes el acceso a medicamentos y sistemas de salud universales para nuestros adultos mayores. Y es que, si tenemos suerte, todos llegaremos a esa categoría algún día.

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