La industria de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) continúa enfrentando un complejo escenario. Según los últimos datos publicados por CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), la actividad manufacturera de las PyMEs registró una caída del 3,7% en noviembre respecto al mismo mes del año anterior. Esta disminución se suma a una retracción acumulada del 13,6% en los primeros once meses del año, evidenciando una tendencia a la baja que preocupa al sector.
Si bien en la comparación mensual se observó un leve incremento del 3,9%, la contracción interanual es un indicador claro de las dificultades que atraviesan las PyMEs. Además, existe mucha preocupación sobre el impacto negativo que la apertura a las importaciones podría tener en el sector.
«La verdad que durante todo este año (2024) no la hemos pasado nada bien. Debimos soportar muchas dificultades, el consumo se mantiene en contracción. Estamos ante un amesetamiento de la actividad económica. El mercado interno no se recupera porque los salarios y las jubilaciones continúan en baja. El poder adquisitivo no está a la altura de las circunstancias y eso perjudica enormemente al sector», aseguró a FM Vos 94.5 Rubén Palau, titular de APYME Mendoza (Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas).
«Durante este tiempo el sector que más ganó fue el financiero, por la colocación de los bonos. Lo que pasa es que la bicicleta financiera es para uno pocos y no para la mayoría de los que producen. Incluso, hay gurúes de Wall Street que aseguran que el país tiene que devaluar. Otros analistas, en cambio, afirman que el sector del petróleo, energía, minería y pesca han ganado mucho dinero y que las perspectivas de cara al futuro son grandes. Todo puede ser muy lindo, pero la verdad es que las inversiones hasta el momento no se han visto», advirtió.
Dentro de ese marco, se mostró absolutamente crítico del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impuesto en la Ley Bases de Javier Milei. «El RIGI de una forma u otra es para que vengan y saqueen nuestros recursos sin pagar nada. A excepción del anuncio de inversión de YPF en Vaca Muerta Mendoza y de algún que otro de energía solar en Las Heras, no hay mayores anuncios de negocios. Ahora bien, en caso de que se dieran esas inversiones provenientes del sector privado extranjero no beneficiaría en nada a las PyMEs. Lo que pasa es que muchas de ellas no calificamos para esta clase de sistema. Con el RIGI los inversores van a traer sus materias primas de afuera. No vamos a poder competir contra ellos. «, alertó.
Por otra parte, se refirió a la situación crítica que atraviesa el sector comercial. «Las PyMEs no son formadoras de precios. Cuando el sector denunció a los grandes empresarios por hacerlo, el gobierno argumentó que el mercado se regulaba solo mediante la libre oferta y demanda. Hoy, pagamos las consecuencias y vemos como muchos argentinos van a comprar a los países limítrofes. Lo que está viviendo el segmento de comercio es de terror. Así nos está yendo por dejar todo en libertad del mercado. A veces hay que poner algún tipo de trabas. No puede ser que haya libre importación de todo mientras va desapareciendo la industria nacional», manifestó.
«Esta película ya la vimos. Con la apertura de las importaciones se ponen en juego muchos puestos de trabajo. La producción de acero bajó hasta un 21%. La construcción hace más de año que está en su peor momento, siendo un segmento esencial es uno de los más castigados. Empresa, industria o comercio que cierra no se vuelve a abrir. Muchos de esos sectores han podido sobrellevar la situación gracias a que acumulaban una suerte de stock. Hoy, ese stock se terminó y no pueden seguir trabajando a pérdida». enfatizó.
Más adelante, habló sobre la situación en particular que acontece en Mendoza. «En la provincia aumentaron solamente las exportaciones vitivinícolas y del ajo. Estamos hablando de sectores muy puntuales de la economía. Nadie mide las consecuencias del ajuste. Habría que preguntarle a un desocupado si está de acuerdo en el modo con el que se pudo controlar la inflación. Por otra parte, si bien en el presente hay una mayor oferta crediticia ninguna pequeña o mediana empresa va a tomar un crédito por la simple razón de que no vende sus productos en el mercado interno. No están errados los metalúrgico que piden nivelar la cancha, lidiamos con una carga impositiva excesiva. El doble que en México o en Brasil», graficó el titular de APYME.
«Que el Estado no intervenga en el mercado trae consigo varios problemas. El término subsidio no es una mala palabra, sino que es una palanca para solucionar varios inconvenientes en las industrias. En los países industriales se acompaña a los sectores. Las PyMEs también necesitan subsidios para trabajar. Uno de las grandes problemáticas que tiene el país es el endeudamiento que padece y que lo condiciona totalmente. En parte, las inversiones no llegan por ese factor. Esperemos que el año próximo sea mejor, porque en el 2024 sinceramente la pasamos muy mal», expresó al cierre del reportaje.







