Le pegaron y lo echaron del trabajo en un supermercado

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Jorge Aranguez sigue en el hospital Schestakow tras el ataque|

Desde la habitación donde permanece internado en el hospital Schestakow, Jorge Aranguez contó a Diario San Rafael el mal momento que le toca vivir. Era empleado de panadería en el Átomo, y sufrió un caso de violencia laboral cuyas consecuencias fueron varias heridas y el despido. 

Hay muchas veces que la violencia supera los límites conocidos y termina provocando hechos lamentables, como el que le tocó vivir a Jorge David Sebastián Aranguez en su puesto de trabajo. El hombre denunció que el encargado lo golpeó y lo pateó en la cabeza, luego de lo cual el empleado llegó a su casa y se encontró con el telegrama de despido.

El hecho ocurrió el sábado por la mañana, en el supermercado del grupo Millán ubicado en Balloffet y Sarmiento. Según contó Jorge en exclusiva a nuestro diario, todo comenzó cerca de las 8.25 de la mañana, hora de apertura del local comercial. “Yo entraba a trabajar en la panadería. Estoy asignado a ese lugar desde diciembre, y hace seis años y medio que trabajo para el supermercado Átomo”.

“Me presenté como siempre, y el encargado de panadería me dijo que no me necesitaba más ahí. Ante eso, le respondí que él no era quién para privarme de mi trabajo, y que iba a ir a hablar con el supervisor para preguntar qué había sucedido (…) El supervisor me dijo que no estaba anoticiado, y que si no podía estar dentro de la panadería que me quede en atención al público. Yo le respondí que no quería discutir ni tener problemas, por lo que mandó al chico de vigilancia a buscar al encargado de panadería”.

Jorge cuenta la situación vivida una vez que se reunieron los tres empleados: “El encargado dijo que no me quería porque yo generaba problemas. Entonces el supervisor dijo que no discutiéramos allí porque ya se estaba atendiendo al público, por lo que nos pidió que fuéramos al depósito. Allí, el encargado dijo que recibían quejas, que yo era sucio y que dejaba faltar stock, a lo que yo respondí que estaba faltando a la verdad, y que era un ‘cagón’ (sic) y poco hombre (…) El encargado me pegó una trompada en la cabeza que me desplomó al piso, y cuando estaba tirado me pegó una patada en la cabeza y otra en las costillas; en ese momento, tenía colocados los zapatos de seguridad con punta de acero”.

“La primera que nos separó fue una compañera y, después de que el encargado me pegó, recién actuó el supervisor y luego aparecieron varias personas más que no recuerdo. Entonces piden que me lleven a la mesa de entradas y me quede en la última caja de la sucursal. El supervisor me dijo que tenía que llamar a legales para ver qué nos correspondía a los dos (…) El supervisor y el encargado se quedaron charlando solos en el depósito (…) Luego de eso, me volvió a decir que iba a llamar a legales, y que si hacía la denuncia me iban a despedir. Me sentí amenazado”.

Asimismo, Jorge detalló: “Luego el supervisor cambió la versión, dijo que los dos nos habíamos golpeado, quiere hacer pasar una agresión como una pelea cuando no fue así. Yo estaba aturdido, y me dicen que tengo que firmar una suspensión por siete días y un acta donde se decía que yo había comenzado toda la situación y que el otro se había defendido. Yo decidí no firmar”.

“A todo esto, yo le pedía al otro supervisor que me llevara al médico porque sentía náuseas y mareos, pero me decían que no correspondía y que la situación no se había dado en el horario de trabajo, aunque mi entrada está fichada (…) Entonces me retiré y le pedí al personal de vigilancia que me trajera mis cosas, mientras me amenazaban de que si no firmaba me iban a despedir”.

 

COMPLICACIONES

“Me subí a la moto para irme, pero me sentía mal. Hice varias cuadras y me paré porque me venía tambaleando, pero lo único que quería era llegar a mi casa, me sentía impotente, bloqueado”, relató Jorge. Y continuó: “A unos metros le pedí ayuda a un chico que estaba en la calle. Después me desmayé y me desperté en el hospital. Sé que me trajo una ambulancia y que me ayudaron en un lubricentro donde todavía tienen mi moto guardada”.

Al ser consultado sobre su estado de salud, detalló: “El sábado a la tarde me dieron el alta con alerta y fui a hacer la denuncia en la comisaría 32. Igual me sentía mal, por lo que el lunes a la mañana mi señora me trajo nuevamente al hospital, mareado y con dolor de cabeza y cuello. Me derivaron a un neurólogo, que decidió dejarme internado para hacer placas y tomografía, para asegurarse de cómo está la situación, y ahora sigo internado, quizá hasta el sábado, para estar tranquilo y que no pase nada”.

 

DESPIDO

“El domingo a la tarde llegó a mi casa un escribano con un testigo, y me presentaron un documento que notificaba un despido con causa justa. Allí yo llamé a mi abogado, el doctor Navarro, que confirma que se trata de un despido y que me dice que firme en disconformidad porque la declaración no se ajusta a los hechos (…) Ya está la denuncia hecha, y el abogado está viendo cómo avanzar. Ya se ha mandado una carta documento rechazando el acta notarial por no ajustarse a la verdad, además de por abandono de persona, ya que me han dejado ir solo en el mal estado en el que estaba. Yo pedí que me llevaran al médico y no lo hicieron, además tengo grabaciones y filmaciones que van a ser aportadas como prueba”.

Finalmente, planteó: “Yo fui encargado de vigilancia en la empresa y sé que se hicieron varias cosas incorrectas, es una pena que pasen hechos así”.