Le sacó el Papa a la Secretaría­ de Estado el manejo del dinero­

El papa Francisco ordenó que los fondos de la Secretaria de Estado vaticano pasen a ser gestionados por la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y controlados por el «Ministerio de Economía», en una medida que materializa el «castigo» a la hasta ahora cartera más poderosa de la Santa Sede tras su mal (por usar un adjetivo generoso) manejo de cientos de millones de euros, irregularidades sujetas a una investigación por corrupción que ya le costó el cargo al prefecto de la Congregación para las causas de los Santos, Angelo Becciu.­

El Pontífice ya había decidido este paso el 25 de agosto -lo justificó en que las actividades económicas debían continuar en una «línea más evangélica, transparente y eficaz»– y así volvió a trasmitírselo en las últimas horas, cara a cara, al Secretario de Estado, Pietro Parolin: «Resulta indispensable salir lo antes posible, o al menos actuar de manera tal para que se eliminen todos los riesgos para la reputación en los que incurrió» la secretaría con sus inversiones en operaciones especulativas que le significaron al Vaticano la pérdida de decenas de millones de euros, «partes de ellos de donaciones de los fieles».­

Para lograr dicho objetivo, Bergoglio creó una comisión que facilitará esta «mudanza de atribuciones» y también puso en marcha la «Comisión de pasaje y control», que entró en funcionamiento con efecto inmediato y en los próximos 3 meses debe completar el proceso.­

«La Secretaría de Estado no tendrá que administrar bienes; será conveniente que redefina su oficina administrativa o evalúe la necesidad de su existencia», fue otra de las conclusiones del encuentro del que además participaron los integrantes de los respectivos organismos implicados.­

­

ANTECEDENTES­

­

Esta movida comenzó a gestarse tras salir a la luz la turbia compraventa de un edificio en Londres -se pagaron 400 millones de euros-, operación por la que han sido suspendidos de sus empleos algunos funcionarios de la cuestionada Secretaría, entre estos Tommaso Di Ruzza, el director de la Autoridad de Información Financiera (AIF), organismo instituido para la lucha contra el blanqueo de capitales.­

Este desenlace es esencialmente el que venía buscando desde hace tiempo el cardenal George Pell, el primer ministro de economía del Papa argentino, que desafió a la secretaría con sus reformas financieras e intentó quitarle el control de la plata.­