Lenguaje inclusivo e igualdad

Esta semana, padres de alumnos que asisten a la escuela Blanco Encalada, del departamento de Junín, hicieron un reclamo por el lenguaje que utiliza la vicedirectora del establecimiento. Puntualmente, expresaron su malestar por el modo en que saluda la autoridad escolar, Carolina Gutiérrez, haciendo uso del término “todes”, desvirtuando nuestro idioma.
“Lo que ella está haciendo con los chicos de saludar de todos, todas y todes, no lo vemos correcto. Queremos que se respete, que nos respete, que respete nuestra opinión porque la escuela es un triángulo; papás, alumnos y directivos. Pienso que tenemos que tener una participación, una decisión de si queremos que se salude de esa manera”, expresó una madre a la prensa.
Desde la Dirección General de Escuelas le solicitaron un descargo a la docente e inició una intervención con el programa de educación sexual integral y diversidad de género.
La discusión acerca del supuesto “lenguaje inclusivo”, que nada tiene que ver con incluir realmente, ya muestra varios capítulos y muchas veces está atravesada por el tan nuestro fanatismo a la hora de debatir posturas. El resultado casi siempre es el mismo: tras hacer como qué pero no escuchar al otro, cada cual sigue con su idea.
La Real Academia Española afirmó que es inadmisible el uso de la “x” o la “e” como marca de género.
Quizás la discusión actual pase por otro lado, si de igualdades de género se trata. Como afirma el periodista Martín Caparrós: “La idea de que los géneros no son dos sino infinitos o ninguno, según cómo se sienta cada quien, es mucho más radical que decir ‘todes’”.
El norte que debiera guiar a todos (o todes como algunos pocos pretenden) es seguir trabajando en conseguir más equidad, es decir espacios, derechos y oportunidades equivalentes sin desconocer las diferencias, sino convirtiéndolas en materia prima de una integración mutuamente enriquecedora.