Leve mejora en la expectativa de vida en Estados Unidos

Basados en el último censo, el de 2010, la población norteamericana es hoy de un orden de los 340 millones de almas. Ellas conforman el tercer país más poblado del mundo. Con una tasa de urbanización del 54%. Y con el 81% de su población que vive en las ciudades y en sus suburbios.
El 72% de la población de los EEUU es de raza blanca y de origen europeo. Los de raza negra, a su vez, conforman el 13% de la población.
Ella contiene asimismo algunas minorías de peso, incluyendo a unos cinco millones de judíos, esto es casi la misma cantidad de judíos que hoy residen en Israel. Y a unos 30 millones de personas que son de origen mexicano, lo que, cabe apuntar, equivale nada menos que a la cuarta parte de la población de todo México.
Los llamados genéricamente “hispanos”, a su vez, conforman el 18% de la población total, siendo los mexicanos, cubanos, portorriqueños y dominicanos los subgrupos más numerosos. Ellos se concentran particularmente en los estados de California, Texas y Florida.
Los “hispanos” de origen venezolano, dominicano y guatemalteco son los subgrupos de mayor tasa de crecimiento demográfico. Pero, en general, su crecimiento se ha desacelerado un tanto todo a lo largo de la última década. Hoy los latinos crecen a un ritmo relativamente sobrio, del 2% anual. Los negros crecen, por su parte, a un ritmo menor al 1% anual. Los asiáticos, en cambio, lo hacen al 2,8%, anual.
Los inmigrantes son –por su parte- cada vez un grupo menor dentro de la llamada población “latina” de los EEUU, que es del orden de unos 60 millones de almas. La gran mayoría de los “hispanos” procura, como objetivo vital, poder ser ciudadanos de los Estados Unidos. Y muchos lo logran.
Casi cuatro de cada cinco inmigrantes “latinos”, con una edad promedio de 29 años, han vivido en los Estados Unidos por algunos años, más de diez años concretamente. Y el 70% de ellos hoy habla razonablemente bien el idioma inglés, no sin esfuerzo.
Los argentinos tienen el ingreso per cápita más alto entre los llamados “latinos”. Hablamos de unos 70.000 dólares como promedio per cápita, contra unos 50.000 dólares per cápita, que  es el promedio del grupo “latino”, en general.

ENVEJECIMIENTO ACELERADO

La población norteamericana está en un claro y preocupante proceso de envejecimiento. Los mayores de 50 años son casi un tercio de la población. Y, curiosamente, unos 90 millones de personas de más de 28 años son solteros.
Los censos norteamericanos, que se realizan religiosamente cada diez años, muestran que los Estados Unidos son hoy uno de los países más poblados del mundo, con una densidad de unos 33 habitantes por kilómetro cuadrado.
La edad promedio más alta para quienes viven en los EEUU había sido la registrada en el 2014: esto es 78,9 años. Nada mal, por cierto, como indicador de la salubridad, al menos. Pero desde entonces, ese promedio se había venido levemente abajo. El año pasado, felizmente, las cifras volvieron a mostrar un alza. Muy leve, pero alza al fin. Comparado con el año 2018, cuyo promedio fue de 78,6 años, el 2019 registró un pequeño aumento: 78,7 años. La cifra de longevidad es ahora igual a la de 2010.
Pero en esto, cabe advertir, los EEUU están ciertamente detrás de otros países que gozan de un grado comparable de desarrollo, pero con mejor salud colectiva. Hoy Alemania, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Francia, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia y Suiza superan –todos- en esto a los EEUU y sus habitantes viven, en promedio, más tiempo que los norteamericanos.
La mejoría norteamericana es fundamentalmente atribuible a la muy pequeña caída de las muertes que son provocadas por el cáncer. Así como las de algunas otras causas, como son las enfermedades cardíacas, las alarmantes sobredosis en el uso de los narcóticos, las enfermedades respiratorias y otras.
También las muertes atribuibles a sobredosis de narcóticos han disminuido, aunque sólo muy ligeramente. Pero, como causa de muerte, las sobredosis de narcóticos producen, créase o no, más muertes que los accidentes de automóviles, siempre en los EEUU. Hablamos de unas 30.000 muertes por año.
Quienes siguen de cerca esta cuestión en particular ahora pronostican, en general, que en el futuro inmediato no habrá cambios importantes en este delicado tema sanitario. Hay, además, una preocupación nueva que está surgiendo y es la que tiene que ver con el perceptible aumento que están registrando las muertes de personas entre los 25 y los 44 años.
En materia de suicidios, la tasa norteamericana es nada menos que del doble que la de Gran Bretaña. Lo que pone obviamente otra preocupación bien seria sobre la mesa de los norteamericanos.
Otra causa de muchas muertes, muy frecuentemente olvidada, es la que es atribuible a la obesidad. En los EEUU, nada menos que 4 de cada 10 personas es, técnicamente, obesa, lo que es una realidad alarmante.
Las muertes norteamericanas atribuidas a la cocaína, específicamente, han aumentado levemente en el 2019, de un año a otro.
La edad promedio de aquellos norteamericanos que mueren por haber contraído cáncer es de algo más de setenta años. Los que, en cambio, pierden la vida por abusar de los estupefacientes y narcóticos son mucho más jóvenes, desgraciadamente.
En líneas generales, en los EEUU (como sucede en la mayor parte del mundo) los hombres viven menos que las mujeres. En promedio, unos cinco años menos. Los hombres mueren entonces más jóvenes que las mujeres.
A los 65 años de edad, según acaba de apuntar en una nota reciente Joel Achenbach, desde las columnas del respetado The Washington Post, los hombres norteamericanos tienen –en promedio- unos 18 años adicionales de vida por delante. Las mujeres, en cambio, unos 20,6 años.