Un estudio técnico encendió señales de alerta en la ganadería del sur de Mendoza. Investigadores del INTA detectaron la presencia de leptospirosis y neosporosis en establecimientos bovinos de la región, dos enfermedades que impactan directamente en la producción y generan pérdidas económicas significativas.
El trabajo, desarrollado de manera conjunta entre la Estación Experimental Agropecuaria Rama Caída, Anguil y agencias de extensión rural, tuvo carácter exploratorio y abarcó rodeos de San Rafael, General Alvear y Malargüe.
Los resultados confirmaron que ambas patologías están presentes en la zona. En el caso de la leptospirosis, se detectaron anticuerpos en el 30,8% de los establecimientos analizados, con una prevalencia del 17,3% en animales. Por su parte, la neosporosis apareció en el 23,1% de los rodeos, con una prevalencia del 8%.
IMPACTO EN LOS RODEOS
Se trata de enfermedades silenciosas pero de fuerte impacto. La leptospirosis, causada por bacterias del género Leptospira, puede provocar abortos, nacimientos de terneros débiles o muertos y fallas reproductivas. Además, representa un riesgo sanitario adicional al ser una enfermedad zoonótica, es decir, que puede transmitirse a las personas.
En tanto, la neosporosis es generada por un parásito que tiene como hospedador definitivo a los perros y como intermediario al ganado bovino. Su principal consecuencia es el aborto en vacas, aunque también puede derivar en el nacimiento de animales infectados sin síntomas visibles, lo que favorece la propagación dentro del rodeo.
Uno de los puntos más relevantes del informe es que la leptospirosis aparece en una región donde históricamente no se la consideraba prioritaria, lo que obliga a replantear los esquemas sanitarios en los sistemas productivos locales.
UN PRIMER DIAGNÓSTICO
Desde el INTA remarcaron que, si bien los datos permiten dimensionar el problema, todavía es necesario ampliar los estudios para obtener conclusiones más definitivas y diseñar estrategias de control más efectivas.
El diagnóstico, sin embargo, es claro: estas enfermedades ya están presentes en el sur mendocino y su impacto productivo obliga a productores y técnicos a prestar mayor atención a la sanidad de los rodeos.







