Llamativos sucesos en medio de la investigación contra el policía acusado de robar

Cuando autoridades policiales y miembros de la Justicia de San Rafael supieron que el principal sospechoso de ejecutar un violento asalto a mano armada en Las Paredes era policía, más de uno asumió que – por delante – tenía una compleja investigación, donde podían surgir obstáculos en el marco de una presunta connivencia del agente sospechado de ladrón, colegas suyos y hasta quienes hacen del robo, su profesión.
Y efectivamente, de acuerdo con lo que trascendió en las últimas horas, las sospechas anteriormente aludidas, se concretaron. De acuerdo con lo que pudo saber este diario, existe una serie de situaciones muy sugestivas, paralelas a la investigación que inició el fiscal Javier Giaroli y que ahora retomó tras su licencia en la feria de enero.
Sin dudas, la más grave de esas situaciones, es un llamado que recibió un testigo de identidad reservada que tiene la causa, clave para el avance de la misma. Esa comunicación, consta en el expediente, salió – nada más ni nada menos – que de la cárcel y quien la ejecutó fue uno de los detenidos. Como bien lo indica el término, cuando se reserva la identidad de una persona que aporta datos claves para el esclarecimiento de un hecho, ni siquiera al nombre tienen acceso las partes. En este caso, hasta lo llamaron por teléfono. El contenido de la conversación no trascendió pero el solo hecho de que la llamada la haya efectuado uno de los detenidos, es gravísimo.
Por otra parte, la Fiscalía también está investigando otras cuestiones por demás llamativas, inherentes a la misma causa. Entre ellas está la presencia de un móvil policial en jurisdicción de la Comisaría 60ª, cuando éste no estaba asignado a dicho territorio. Quien conducía el vehículo fue trasladado es amigo de Osorio y – como medida precautoria – fue trasladado a una dependencia de Las Heras. Su accionar quedó bajo la lupa, pues no descartan que “les haya dado tiempo” a los autores del asalto para poder escapar.
La sospecha de que existían “zonas liberadas” para que la banda presuntamente integrada por el policía Jonathan Osorio, ejecutara hechos delictivos, es un golpe bajo a la institución policial. Por eso, desde la propia fuerza, los buenos policías, ejercen presión para que Giaroli y la Inspección General de Seguridad (IGS) avancen en su investigación y puedan determinar esa posible connivencia entre algunos efectivos y delincuentes.
La “zona roja” de los últimos meses, en cuanto a delitos contra la propiedad, ha sido Las Paredes y es precisamente donde se cree que se desenvolvía la banda que está siendo investigada por Giaroli. Además del asalto en calle Ortubia, que luego desencadenó en la captura de los sospechosos, hay en carpeta un asalto en un complejo de canchas de fútbol, un robo en otro predio del mismo rubro y varios “escruches”, como se denomina en la jerga a los robos en viviendas mientras sus dueños no están.
En definitiva, Giaroli no solo trabaja para esclarecer si Jonathan Osorio, Cesar Noel Sosa, Matías Reveco Martínez y Franco Peralta Godoy, ejecutaron el asalto en calle Ortubia, también quiere esclarecer los sugestivos sucesos que detallamos en este artículo y que han intentado obstaculizar el avance de una causa que, entre sus principales imputados, tiene a un policía.