Lo asaltaron en el centro y luego quiso robar en una vivienda

“Ladrón que le roba a ladrón, tiene cien años de perdón”, afirma un viejo dicho popular. Esa frase se cuadra en la historia que sigue y que tiene como protagonista a un delincuente que, antes de entrar a robar a una casa, sufrió un asalto por parte de otros dos “colegas”.
Todo empezó el jueves en la noche, cuando un hombre, a punto de irse a dormir, encontró a un ladrón en el comedor de su vivienda de calle Cornú, hecho que trascendió y ocupó un lugar en nuestras páginas. En esa oportunidad, la víctima se abalanzó contra el intruso, avisó al 911 y espero al arribo de policías que detuvieron al sujeto.
Ya en la Comisaría 32ª, se determinó que el detenido era Jonathan Bardaza Cromer, un jovencito al que le sobran los antecedentes penales y quien, en algún momento, intentó engañar a policías “intercambiando identidades” con su hermano, de enorme parecido físico y también con varias incursiones delictivas.
Hasta allí, un procedimiento más vinculado a un atraco que, osadamente, pretendió concretar Bardaza Cromer y por el que terminó imputado por “violación de domicilio” y “hurto en grado de tentativa”.
Sin embargo, la historia en cuestión comenzó a tomar llamativos ribetes cuando uno de los ayudantes fiscales de la dependencia de calle Buenos Aires advirtió que Bardaza tenía el rostro lesionado, debajo de uno de sus ojos. Al consultarle qué le había ocurrido, el joven contó que, previamente a ingresar a la calle Cornú, a él lo habían asaltado en el centro y culpó de ese hecho a dos individuos que lo abordaron en la vía pública y se quedaron con sus pertenencias, entre ellas el celular y la billetera con dinero y el documento de identidad.
El testimonio de Bardaza cerró poco después, cuando un vecino llamó al 911 para contar que dos jóvenes pretendían ingresar con fines delictivos a una vivienda de Pueblo Diamante. Hasta ese lugar se desplazaron agentes policiales y lograron capturar a uno de los malvivientes. Cuando lo requisaron, de sus bolsillos, los efectivos le secuestraron el documento de identidad y el celular que anteriormente, en la Comisaría 32ª, había denunciado Bardaza como sustraídos. Sí, de haber sido asaltado en el centro, Bardaza se dirigió hasta una vivienda de calle Cornú donde pretendió robar, en una especie de “desquite” por lo que le ocurrió, pero contra un vecino que nada tenía que ver con lo sucedido anteriormente.
Así las cosas, Bardaza –por orden del fiscal Javier Giaroli– fue trasladado a la cárcel de la avenida Mitre, donde aguardará el proceso que se le inicie por los nuevos delitos que le acusan. Con condenas en su haber, ahora el sujeto enfrenta una nueva pena y ser declarado reincidente.
En tanto que el propio fiscal Giaroli también intervino en el caso de Gómez, a quien imputó por “hurto en grado de tentativa” por el hecho de Pueblo Diamante y al mismo tiempo le endilgó el robo a Bardaza Cromer, razón por la que no pudo ser enviado a la penitenciaría, hasta tanto se concreten obligatorias acciones procesales.
Pasando en limpio, Bardaza –de abundantes antecedentes– fue víctima de la inseguridad en el centro y, lejos de pedir ayuda a la Policía, se dirigió a una casa donde intentó robar, pero el dueño se lo impidió. Luego reportó el atraco que sufrió y gracias a que sus asaltantes volvieron a incurrir en un hecho delictivo, investigadores policiales y el fiscal Giaroli pudieron esclarecer el insólito suceso en el que todos los protagonistas fueron delincuentes.