Lorena Troncoso: “El Banco de Alimentos de Mendoza es un pulmón fundamental para la comunidad”

El Banco de Alimentos de Mendoza trabaja desde hace más de 20 años en la recuperación y distribución de alimentos aptos para el consumo pero que, por distintos motivos, no pueden ser comercializados. Su Directora Ejecutiva, Lorena Troncoso, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 cómo funciona esta organización solidaria y los desafíos que enfrentan en la lucha contra el hambre.
“El Banco de Alimentos es una organización de la sociedad civil que trabaja para reducir el hambre en nuestra provincia bajo un modelo de cadena de valor solidaria”, explicó Troncoso. Esta cadena involucra a diversas empresas y productores que donan alimentos que no pueden ser comercializados pero siguen siendo aptos para el consumo. “Pueden tener etiquetas con fallas, abolladuras en los envases o fechas de vencimiento próximas, pero mientras sean seguros, los recibimos, clasificamos y distribuimos a organizaciones sociales que brindan una prestación alimentaria en zonas vulnerables”.
La iniciativa surgió en el contexto de la crisis económica del 2001, cuando un grupo de empresarios replicó en Mendoza el modelo del Banco de Alimentos de Buenos Aires. “Hoy ya son más de 20 bancos en Argentina que trabajan en red, intercambiando alimentos y fortaleciendo los equipos de trabajo”, destacó. Además, el año pasado lograron un “récord histórico”, al recuperar y distribuir más de 1.800.000 kilos de alimentos. “No solo hemos otorgado un valor social a estos alimentos, sino que también evitamos que sean desperdiciados y generen un impacto ambiental negativo”.
La distribución de los alimentos se realiza a través de una red estable de 65 comedores en el Gran Mendoza. “Trabajamos principalmente en los departamentos de Godoy Cruz, Ciudad y Guaymallén, alcanzando a más de 45 mil personas”, informó Troncoso. Sin embargo, hay entidades en lista de espera, ya que la cantidad de alimentos disponibles no siempre es suficiente para cubrir la demanda.
El financiamiento del Banco de Alimentos proviene de diversas fuentes. “Por un lado, tenemos socios que realizan aportes mensuales, tanto particulares como empresas”, explicó. Además, las organizaciones que reciben los alimentos realizan una contribución simbólica por cada kilo retirado. “Esto no se acerca al valor comercial de un producto, pero ayuda a evitar el asistencialismo y fomenta la autogestión de las entidades”, remarcó.
En cuanto a las perspectivas para 2025, Troncoso aseguró que el desafío sigue siendo grande. “Aún se desperdician alimentos y la demanda sigue siendo alta. Hay 25 entidades que han presentado documentación y no hemos podido darles respuesta por la falta de recursos”. Uno de los focos de este año estará en la recuperación de alimentos del sector del campo y mercados de frutas y verduras, por su alto valor nutricional. “Esto implica nuevas estrategias logísticas y educación para que las organizaciones los incorporen en sus dietas”, afirmó.
Finalmente, Troncoso agradeció el apoyo de los medios en la difusión de la labor que realizan. “Es fundamental que la comunicación también forme parte de nuestra tarea, para seguir concientizando y sumando voluntades”.