Los archivos y la evolución

Suele decirse, y es una expresión normalmente relacionada con el mundo de la política o de la farándula, que “nadie resiste a un archivo”. Ello significa, lisa y llanamente, que todos los habitantes de esos mundillos tienen una historia (o historieta a veces) que los torna seres sumamente vulnerables a las críticas cuando se los enfrenta con su pasado.
Las dos principales fuerzas políticas que pugnarán por controlar los destinos del país durante el periodo 2019-2023 han abierto, en las últimas semanas, la puerta para una nueva polémica en tal sentido. Así, se han viralizado videos de Alberto Fernández criticando a quien ahora será su compañera de fórmula, Cristina Fernández, cuando no coincidía con “las formas” gubernamentales de la exmandataria y, más recientemente, imágenes de los ahora ya conocidos integrantes de la fórmula de Cambiemos, Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, dedicándose opiniones ácidas y críticas entre sí.
La presunta contradicción discursiva del cuarteto que dirimirá, muy probablemente, quiénes serán presidente y vice en el próximo mandato podría servirnos para trazar otra visión. Los analistas de la actuación sociológica nacional habitualmente destacan el fanatismo con que muchas veces nos expresamos y actuamos los argentinos, y como cada tópico nos sirve para alistarnos a uno u otro lado de la “grieta” y considerar al adversario intelectual como un enemigo.
La política, como ciencia humana, no puede desentenderse de las condiciones que impone el entorno, más aún en un país como el nuestro, voluble como pocos.
En esa inteligencia, que los hombres y mujeres que integran la clase dirigente dejen de lado los extremismos sectoriales y personales para intentar lograr, junto a antiguos adversarios, el objetivo del bien común, no debiera ser considerado una traición sino más bien una evolución. Que después esos mismos dirigentes demuestren, una vez en el poder, que esos acercamientos buscaron mejorar la situación del país de forma altruista y el movimiento no fue solo una conveniencia electoral, será motivo de otra discusión.