Los asalariados que más ganan en Mendoza perciben hasta 21 veces el sueldo de los que menos ingresos tienen

La brecha salarial en la provincia expone una economía fragmentada, donde los trabajadores del sector financiero encabezan el ranking con ingresos netos superiores a los $6,4 millones, mientras quienes se desempeñan en pintura y decoración no alcanzan los $300.000 mensuales, cifra que ni siquiera cubre la Canasta Básica Alimentaria. Entre ambos extremos, la diferencia equivale a casi 22 sueldos.
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), procesados por el Ministerio de Capital Humano, el salario neto promedio en Mendoza se ubicó en $1.218.670 en noviembre de 2025 (último dato disponible). Ese número, sin embargo, oculta una realidad mucho más desigual: la brecha entre el sector mejor y el peor remunerado alcanza las 21,9 veces.
Los que están arriba
En lo más alto del ranking se ubican los trabajadores de los “servicios auxiliares a la actividad financiera”, con un salario neto de $6.418.232. Les siguen quienes se desempeñan en la fabricación de productos farmacéuticos, con $5.748.714 netos, y los empleados del sector de extracción de petróleo crudo y gas natural, con $4.518.280.
El podio se completa con una característica común: son sectores altamente concentrados, con sindicatos fuertes, convenios actualizados con frecuencia y, en muchos casos, vinculados a empresas de gran escala o al sector público. No es casual que la energía eléctrica —tanto generación como distribución— también aparezca entre los diez primeros, con ingresos netos de $3.824.369 y $3.754.991 respectivamente.

Otros sectores que integran el pelotón de los mejor pagos son informática ($2.488.055 netos, puesto 13), telecomunicaciones ($1.935.158, puesto 34), la elaboración de bebidas no alcohólicas y aguas minerales ($1.880.909, puesto 36) y las industrias básicas de hierro y acero ($1.467.772, puesto 62).
El eslabón más frágil
En el extremo opuesto, el panorama es crítico. Los trabajadores mendocinos de “pintura y trabajos de decoración” percibieron en noviembre un salario neto de $293.257, el más bajo de todo el ranking. Apenas por encima se encuentran los empleados de servicios teatrales y musicales, con $340.099, y los de fabricación de recipientes de madera, con $370.286.
Estos tres sectores tienen en común que sus ingresos no superan la Canasta Básica Alimentaria (CBA), cuyo valor en noviembre de 2025 fue de $471.500. Eso significa que sus salarios se ubican por debajo de la línea de indigencia: trabajadores formales que, con su sueldo, no alcanzan a cubrir siquiera la alimentación mínima de una familia tipo. En ese sentido, se puede suponer que los trabajadores que se desempeñan en esos sectores tienen más de un empleo o forman parte del creciente universo de “trabajadores demandantes de empleo”.

La situación se agrava si se toma como referencia la Canasta Básica Total (CBT), el umbral que determina la línea de pobreza, que en noviembre se ubicó en $1.150.461. Con ese parámetro, un número significativo de sectores del ranking queda por debajo o apenas en el límite: desde los servicios agrícolas ($394.120) hasta actividades como los servicios de peluquería y tratamiento de belleza ($458.686), la venta al por menor en puestos móviles ($457.487) y la enseñanza, sector que con sus $665.893 netos representa apenas el 57% de lo necesario para no ser considerado pobre.
La franja media, tampoco está a salvo
El promedio provincial de $1.218.670 supera por poco a la CBT, pero esa diferencia es estrecha y no contempla la composición del hogar. Una familia con más de un integrante sin ingreso propio puede caer bajo la línea de pobreza aun con ese salario. Además, el promedio está fuertemente traccionado hacia arriba por los sectores de mayores ingresos, lo que lo convierte en un indicador que no representa la experiencia de la mayoría.
Sectores del segmento medio del ranking también muestran una situación comprometida. La construcción de edificios ($1.246.057 netos), los servicios jurídicos y contables ($1.098.873,) y la venta al por menor de productos farmacéuticos ($1.401.718), por citar algunos ejemplos, se ubican en una franja que apenas supera la canasta de pobreza. La venta al por menor de combustibles ($1.354.423) o la venta al por mayor de alimentos ($882.827) también reflejan ese escenario de vulnerabilidad estructural.
El peso de la inflación
Los números de noviembre de 2025 son nominales. Para entenderlos en su dimensión real, es necesario contextualizarlos en un ciclo inflacionario que conduce a una pérdida de poder adquisitivo significativa para los sectores de menores ingresos.
Los convenios colectivos de trabajo no se actualizan al mismo ritmo ni con la misma frecuencia en todos los sectores. Mientras que ramas como la financiera, la energía o los hidrocarburos lograron paritarias que permitieron, al menos en parte, preservar el salario real, otras actividades —especialmente las vinculadas al comercio minorista, los servicios personales, la construcción y la agricultura— sufrieron una erosión pronunciada de sus ingresos en términos de lo que pueden comprar.
El cultivo de frutas ($666.382 netos, puesto 201 del ranking), los servicios de limpieza de edificios ($640.187) y la venta al por menor de productos textiles ($894.919) ilustran esa realidad: trabajadores formales, registrados, con aportes y contribuciones, cuyo salario no les alcanza para cubrir la canasta de pobreza.
Una brecha que se consolida
La diferencia de 21,9 veces entre el sector mejor y el peor remunerado no es nueva en la Argentina, pero su magnitud actual refleja una economía que fue incapaz de comprimir las desigualdades durante años de alta inflación. En muchos casos, los sectores que más perdieron poder adquisitivo son también los más vulnerables en términos de sindicalización, capacidad de negociación y acceso a información.
La fotografía de noviembre de 2025 muestra una Mendoza salarial partida: arriba, un conjunto reducido de sectores con ingresos que multiplican varias veces la canasta básica; abajo, una franja amplia de trabajadores formales que, a pesar de estar registrados y percibir un salario, no logran mantenerse por encima de la pobreza.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/los-asalariados-que-mas-ganan-en-mendoza-perciben-hasta-21-veces-el-sueldo-de-los-que-menos-ingresos-tienen/