Los conflictos que genera la escasez hídrica

El exvicepresidente del Banco Mundial, Ismail Serageldin, predijo en 1995 que «las guerras del próximo siglo serán por el agua», una profecía inquietante que muchos minimizaron y descartaron, mientras que otros la consideraron muy en serio y se pusieron a trabajar en silencio en planes para garantizarse el control de este recurso.
El cambio climático, la deforestación, las guerras, el crecimiento de la población, el uso de en la producción de alimentos y -muchas veces- el despilfarro han puesto bajo una seria amenaza el suministro de agua dulce, que es apenas el 3,5% del agua del planeta.
Ese mundo inquietante que nos espera en el futuro comienza a perfilarse a partir de una noticia confirmada hace algunos meses: el agua comenzó a cotizar en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street, como un commodity más al lado del petróleo, el oro o los granos, debido no solo a su importancia estratégica sino a su escasez en el planeta. Así, el agua se ha convertido en un elemento estratégico tanto para la subsistencia como para su aplicación en la producción de alimentos.
China y Estados Unidos son los principales consumidores del mundo de agua, y unos 2.000 millones de personas viven en países con graves problemas de acceso al agua. De acuerdo con un informe -alarmante, por cierto- de la ONU, se calcula que en los próximos años dos tercios del planeta podrían experimentar escasez de agua y millones de personas se verán desplazadas por ello.
Desde hace años, muchas naciones libran guerras por el acceso, el control y el dominio de las fuentes de agua dulce. Las guerras entre Pakistán y la India por los glaciares en la región de Cachemira, en la cordillera del Himalaya, los choques fronterizos entre la India y China, la ocupación china en el Tíbet, los últimos enfrentamientos entre palestinos e israelíes, entre sudaneses y las guerras entre tribus en la región centroafricana, son apenas algunos de los ejemplos de las batallas por el agua. Y no hay que ir tan lejos. Los mendocinos conocemos de sobra los conflictos que la escasez hídrica genera.